
Los Suttas o Sūtras son mayoritariamente discursos en prosa dados por Buda o alguno de sus discípulos más próximos. Transcurridos varios siglos tras la muerte de Buda, y para que no se perdiesen en la transmisión oral sus enseñanzas, éstas son transcritas por sus seguidores en sūtras. Citaremos como ejemplos relevantes: el Sutra del Loto, el Sutra de la Guirnalda y el Sutra del Diamante. El sutra del Loto sostiene que toda persona, sin distinción de género, capacidad o condición social, posee las cualidades del Buda, (máximo nivel espiritual en una escala de diez), de manera inherente. Por ello es digna del máximo respeto. Después de la segunda guerra mundial, en Japón surgió una forma militante y misionera de budismo conocida como “Soka Gakkai”, que significa “Sociedad de valía”. La Soka Gakkai se remonta a Nichiren Daishonen, un líder budista del siglo XIII d.C., quien consideró el Sutra del Loto como la escritura budista primordial. Él enseñó que una forma de salmodia del Sutra del Loto produciría felicidad, gozo y éxito material. No había necesidad de otras clases de budismo. Nichiren declaró que Japón sólo necesitaba el Sutra y su propia interpretación de este. A medida que Nichiren enseñaba y obtenía seguidores, estos creían que era el nuevo buda por los siglos de los siglos. En el Japón de la posguerra el Soka Gakkai creció y obtuvo millones de seguidores. Formaron un partido político, el Komeito, que se convirtió en la tercera influencia política más poderosa de Japón. Este grupo budista demuestra tener militancia y espíritu misionero, y ofrece devoción y obediencia a un hombre que declara ser Buda. En contraposición al Sokka Gakkai tenemos al budismo Zen que también proviene de Japón y China. Alfred Reed fue un enamorado de Japón y en más de 40 ocasiones visitó este país. El contacto con esta cultura oriental seguro que le indujo a componer una obra dedicada a la religión mayoritaria en Japón. En las tres revelaciones del Sutra del Loto, compuestas en 1985, Reed recrea con su música tres de los principios de este Sutra, el primero despertarse en la luz del universo, el segundo contemplar las profundidades del alma y el tercero alegrarse con la belleza de la paz. |  

|