‘Pasión Española’, 1º Concierto de Temporada de la Gran Canaria Wind Orchestra

El primer acto de la Gran Canaria Wind Orchestra será el domingo 4 de febrero a las 12:00 horas en el Auditorio Alfredo Kraus.

La formación dirigida por David Fiuza, su director titular, interpretará música de Luis Serrano, Antonio Soler, Carlos Surinach e Isaac Albéniz. Además, actuará como piano solista Óliver Curbelo.

Este será el programa:

I parte

Second Symphony for Wind Orchestra
I. Maestoso
II. Con vivacità
II. Lento
IV. Presto
Luis Serrano Alarcón

II parte

Fandango en Re Menor
Antonio Soler y Ramos
Piano Solista: óliver Curbelo

Soleriana
Carlos Surinach

El Puerto
Isaac Albéniz

Invocación
Luis Serrano Alarcón


Notas al programa:

Inspiración maestra: pasión española

La música de los maestros de otros tiempos pasados siempre ha sido una de las fuentes de inspiración más generosas y recurridas por los artistas de generaciones más modernas. Magistrales partituras del pasado, que han sido traducidas a una nueva visión y perspectiva del ser humano contemporáneo, desde el máximo respeto y cuidado artístico por la partitura antigua, dotándola con los nuevos recursos instrumentales y sonoros, y modernizando la esencia de la idea previa, hasta quedar adaptada al oyente moderno.

Este programa, como pretexto de esta modernización de música antigua, está contextualizado en la pasión española, en esa expresión cálida, abierta y exhuberante que caracteriza a la música Hispana. De esta manera, en la primera parte del programa, de la mano del Maestro Serrano Alarcón, se interpreta su segunda sinfonía para banda inspirada en la música romántica sinfónica, especialmente en los maestros rusos. En contraposición, la segunda parte del programa se inspira en la música para teclado española, de los siglos XVIII con la obra del Padre Soler, y en el inicio del siglo XX con la música pianística de Turina. Ambas obras preceden a la interpretación de la versión moderna, original para banda, de los maestros Surinach y Serrano Alarcón, respectivamente, dando también un carácter cíclico al concierto según las autorías.


Second Symphony for Wind Orchestra

La segunda sinfonía para banda de Luís Serrano Alarcón está concebida como una obra de “homenajes”, al estar inspirada en las sinfonías románticas y en compositores que marcan la carrera del maestro Serrano, primero como intérprete y después como compositor, dejándole una huella importante. Aunque no contiene citas musicales explícitas cualquier oyente podrá recordar compositores sinfónicos, especialmente del s. XIX.

Su estructura, de sinfonía romántica, tiene un primer movimiento con forma de sonata, reducido, con un motivo inicial basado en un arpeggio de Do menor, que posteriormiente reaparecerá en el movimiento final, dándole a la obra un carácter cíclico. El segundo movimiento, que no es un “Scherzo” en el sentido clásico, pero que realmente evoca el carácter “scherzante” de algunas obras románticas, con estructura también de sonata. Le sigue un tercer movimiento de carácter más pausado y lento, aunque caracterizado por los contrastes, escrito en Mi bemol mayor como tonalidad relativa de la principal. Culmina la sinfonía con un cuarto movimiento en estructura de rondó, en 5 secciones, con 3 estribillos y 2 coplas internas, inspirado especialmente en recursos armónicos, estructurales y melódicos de compositores que han marcado una huella en la carrera del autor.

El hecho de que el maestro Serrano Alarcón es pianista, le dá la oportunidad de acceder de primera mano a las obras de los compositores románticos que luego escriben para orquesta; así, todas las enseñanzas que el maestro recibe a través del piano, las vuelca en forma de agradecimiento y homenaje en esta segunda sinfonía.


Fandango en re menor

En 1729 – el año en que Domenico Scarlatti se traslada a Madrid como profesor de música de la Princesa María Bárbara – el Padre Antonio Soler nace en Olot (Gerona). Scarlatti se queda en Madrid hasta su muerte en 1957, recibiendo al Padre Soler como alumno en sus últimos 5 años, poco antes de que ser nombrado organista y maestro de capilla en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial en 1752.

Las famosas sonatas de Soler, aunque muy originales y atrevidas, generalmente reflejan una influencia natural de la música de Scarlatti. Esto es menos notable en su Fandango, una obra cuyo manuscrito no tiene fecha. Hay características españolas fascinantes en esta pieza: por ejemplo, mientras que la tónica principal "tonifica", la dominante "domina" todo el camino hasta el punto de ser utilizado como el acorde final; y el "basso ostinato" (escrito también en la dominante), a través de la repetición, se convierte en una obsesión embrujada. Por otro lado, el sistema musical de Soler en esta obra (inclúso estando escrita para clave) encuentra su origen en la guitarra y la estructura de sus cuerdas abiertas: de ahí, las octavas paralelas, quintas, cuartas, segundas, falsas relaciones... todo tan bellamente español. El Fandango, un aire rítmico popular español, posee todas las variedades musicales: instrumental, canto y baile.


Soleriana

En Soleriana, he dividido la obra en una "Introducción" y siete "Diferencias" (variaciones) para hacer que la forma en el Fandango sea más inteligible, buscando contraste a través de cambios evidentes en las "Diferencias", algunas de las cuales tienen conclusiones independientes. Las disonancias -configuradas con aparente timidez por parte del compositor- se han fortalecido, y se han agregado dinámicas y momentos perdidos según mi concepción personal de la música. Además, mi decisión de usar la banda de concierto como vehículo para expandir la sonoridad (en lugar de la orquesta sinfónica habitual) no es casual: el Fandango está lleno de arpegios Scarlattianos que requieren fuerza e importancia de primer plano, una característica menos cómoda para las cuerdas orquestales en esta velocidad, y que exige una articulación clara.

Finalmente, incluso a costa de haber modificado ligeramente algunos de los pretextos musicales, disfruté escribiendo una versión del Fandango en la que me sumergí en el mundo de Soler tal como lo concibo, con todos los mecanismos del siglo XX a disposición. En esto, espero y deseo hacer que los intérpretes y el público que disfruten de la música con la misma alegría que yo lo he hecho...


El Puerto

El maestro Albéniz alcanza la cumbre de la música española firmando la Suite Iberia, una colección de 12 piezas para piano, escritas en Francia, y que reflejan su visión de memorias y añoranzas de su querida España. La pieza “El Puerto” es la nº2 del primer cuaderno; con esencia folklórica andaluza, evoca escenas de la vida en El Puerto de Santa María, sus barcos, y el encanto de la bahía de Cádiz.


Invocación

Esta obra nace con la intención de transformar una obra ya existente. El compositor, en una etapa más joven interpreta la obra El Puerto de Albéniz al piano; el efecto de “revisitar” El Puerto desde la perspectiva del compositor le produce una visión diferente de la obra, como influencia de sus propias vivencias y recuerdos, y le retan a ver su propia evolución y madurez musical en la línea del tiempo.

Como juego de palabras, el título “Invocación” es una contraposición a “Evocación” (el título de la primera pieza de la misma Suite Iberia); así, mientras evocar lleva connotaciones de venir a la memoria, invocar es una petición, más ritual en su intención. Ese es también el motivo por el que la música original de Albéniz (apoyada en la ligereza de una “guajira”), se transforma en un tempo más rápido y un carácter más rítmico, que la acerca más a la personalidad de una danza ritual.

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