‘Grandes músicos olvidados’, un artículo de Manuel Castelló Rizo

Manuel Castelló Rizo nos remite este artículo en el que cuenta las historias de algunos de los personajes del mundo de la música que nadie recuerda, pero no deberían ser olvidados.

 

 

Grandes músicos olvidados

He acabado la lectura de un interesante libro de Posteguillo sobre los grandes olvidados y maltratados en la literatura, entre ellos varias mujeres: Concha Espina, sor Inés de la Cruz… mujeres que han hecho más por el feminismo que las actuales feministas que tantas condecoraciones se prenden. Durante la lectura iba recordando que en el mundo de la música ocurría lo propio, como el caso (por citar uno) de Clara Weick, conocida como Clara Schumann por haber sido esposa del gran compositor alemán, gran pianista que era capaz de leer a primera vista lo inimaginable, como se relata en el episodio de la visita de un joven Brahams con su deliciosa primera sinfonía bajo el brazo, la cual se estrenó en su casa con el piano de Clara, la gran dama del piano y de la música, de la cual cada vez que escucho la sinfonía Primavera firmada por su marido, no puedo apartar de mi mente que fue ella la autora de tan deliciosa página sinfónica, exactamente igual que la tercera 'Renana'.

Pero no solo las mujeres han sido olvidadas en este complicado mundo de la música, también ha habido muchísimos grandes intérpretes, profesores y compositores borrados casi por completo de la historia y de la memoria de la música. Me contaba D. Julio Molina, profesor de trompeta del Real Conservatorio de Madrid, que D. Tomás García Coronel, autor de uno de los métodos de trompeta que utilizábamos en su clase, era un superdotado para la trompeta, tanto es así que en una de las giras que hizo la Orquesta Sinfónica de Madrid, seguramente el de París para el centenario de la toma de La Bastilla, una de las obras que figuraron en todos los conciertos era el concierto de Brandenburgo Nº 2 en Fa M. de J. S. Bach, obra donde la trompeta tiene un destacadísimo papel principal con la flauta de pico, o piccolo agudo. Relataba D. Julio que, Don Tomás tocaba aquel concierto con la trompeta en Do, no con el piccolo en Mib o Fa como es habitual. No en vano fue aquel soriano adamantino primer clarín en la Capilla Real y solista en el teatro real, miembro de la Real Banda de Alabarderos, investigador sobre los instrumentos de metal, autor de métodos, estudios y conciertos para trompeta y profesor de trompeta del Real Conservatorio de Madrid. En aquella, mi época de estudiante y a modo de información, los estudios de trompeta y fliscorno se realizaban con tres únicos textos: Primero, segundo y tercer curso Arbán y primer cuaderno de T. García Coronel, cuarto y quinto seguíamos con ellos y se incrementaba con los estudios del 2º cuaderno de Clarck y segundo de Coronel, y para el sexto curso, los mismos textos más el tercer cuaderno de Clarck. Esos textos con el concierto de Coronel, Haydn, Añoranzas memorias, y el concertino de Blatermann, resumían todos los textos de la carrera de trompeta fliscorno, eso sí había que dominar todas las lecciones, en caso contrario no pasabas de curso, no como ahora que puedes incluso licenciarte sin ni siquiera ir a la “mili”.

Durante los años que pasé en Bilbao ocupando la plaza de fliscorno solista de la Banda Municipal y percusión de la Orquesta Sinfónica, conocí entre otros a un violoncello excepcional, se llamaba Gabriel Verkós. El maestro Verkós nació en San Sebastián y estudió violoncello en su ciudad natal y en Madrid, fue miembro de las orquestas Lasalle, Arbós, Teatro Real de Madrid, concertino de la cuerda de violoncellos de la Orquesta Sinfónica de Bilbao, director destacado, dirigió entre otros el Coro Easo de San Sebastián, fundador del trío Bilbao con Jenaro Morales, otro virtuoso del violín y concertino de la misma orquesta, concertista destacado, tanto es así que, en una gira de la orquesta de Bilbao por España, la obra que interpretó en todos los conciertos fue D. Quixote de R. Strauss, obra inédita en España en aquellos tiempos. Verkós fue Catedrático de Violoncello del Conservatorio Vizcaíno. Entre sus condecoraciones destaco la Gran cruz de Alfonso X el Sabio, Palmas Académicas de Francia y la Medalla de Plata al Mérito en Bellas Artes. Su archivo personal, obras, conciertos, estudios, programas… se conserva en los Fondos Eresbil (Archivo Vasco de la Música).

Otro gran instrumentista vasco del que guardo un profundo, agradecido y cariñoso recuerdo, era el erandiotarra Paulino Idoate Zubieta, el cual ingresó a la temprana edad de quince años en la Banda Municipal como meritorio, ocupando el atril de requinto en mib, pasando después por oposición a la plaza de clarinete principal y solista de la Orquesta Sinfónica. Tengo grabados en mi memoria la interpretación con su clarinete de los solos de la Rapsodia Húngara nº 2 de Listz y el solo del 'Adiós a la vida' de la ópera Manón Lescaut de Puccini recuerdo con nitidez aquel sonido limpio, dulce, aterciopelado... Una gozada escuchar su clarinete con una musicalidad y seguridad pasmosa. Además del clarinete D. Paulino Idoate, era un extraordinario intérprete de violín y relataré que, cuando se nombró director de la Orquesta Sinfónica al maestro Rafael Frübeck de Burgos, a la sazón teniente director de la Banda de Música del Regimiento Valencia nº 23 destacado en Santander, el dicho maestro realizó un examen de capacitación a todos los miembros de la orquesta, exceptuando los solistas que decía ya se examinaban en cada concierto, en aquel examen se presentó el profesor Idoate con el violín y el maestro Frübeck le propuso para la plaza de ayuda de concertino, el profesor Idoate rechazó aquella oferta con esta frase “Si no soy concertino de violín, quiero seguir con mi plaza de solista de clarinete”. Otra anécdota famosa fue que, en su día pidió una excedencia para hacer dos viajes como músico en la orquesta de un crucero de recreo, en uno de los viajes recalaron en Nueva York y el profesor Idoate fue a una tienda de partituras buscando libros difíciles para el clarinete (los españoles siempre nos hemos creído que en el extranjero tienen más y mejores libros que aquí). Entonces un clarinetista de la orquesta de Nueva York le preguntó "¿Usted. puede tocar esos ejercicios?" el maestro Paulino le contestó que sí. Le dejaron un clarinete y al escuchar como tocaba, le preguntaron de que orquesta era profesor, el contestó que iba en la orquesta de un barco de recreo. Los allí presentes se llevaron las manos a la cabeza asombrados. El maestro Idoate fundó el quinteto de viento Bilbao junto con los también profesores solistas de la Orquesta Bilbaína D. Esteban Lejonagoitia (fagot), D. Teodoro Martínez de Lecea Mendiguren (flauta), pianista concertista y profesor del Conservatorio de Donosti, D. Juan Tarín Sanchez (oboe) y el excepcional trompista de Liria D. Juan Manuel Gómez Gómez. Gómez de Edeta, su nombre artístico, era profesor solista de la Orquesta y Banda Municipal de Bilbao y del Conservatorio vizcaíno, estrenó en España con la Orquesta de Bilbao la “Serenade” de Britten, para tenor, trompa y orquesta de cuerda, obra que posteriormente interpretó con varias orquestas españolas. Introdujo en España la trompa de los Alpes con la que interpretó varios conciertos. Este quinteto de viento actuó en muchísimas localidades del Norte de España, e incluso allende los Pirineos, cosechando grandes elogios de crítica y público. En los años que estuve en Bilbao, me honré con la amistad de todos ellos y del maestro Idoate y esposa Miren Urrutia, guardo de ellos un gran recuerdo de su musicalidad y bonhomía.

Acabo este periplo de olvidados con un gran saxofonista actual de Tavernes de la Valldigna, José Grau Grau (Pepín). El maestro Grau, Doppio Grau italianizado por sus dos apellidos, estudió en la Banda de Tavernes y en los Conservatorios de Valencia, Madrid y Sevilla con cursos especiales con Pedro Iturralde y Daniel Defayet, terminando los estudios con las más altas calificaciones, ingresó a la edad de 18 años en la Banda de Música de Infantería Marina con el empleo de suboficial músico, concertista. Miembro con el saxofón barítono del quinteto de saxofones del gran jazzista y profesor del Conservatorio de Madrid Pedro Iturralde, profesor por oposición en el Conservatorio de Sevilla y en las Bandas Municipales de Sevilla y Alicante. Relataré de él que, por Navidades de 2018 estrenó con la banda de Tavernes de la Valldigna mi concierto para barítono “TRIBECA” bajo la dirección del maestro enguerino Rafael Garrigós, al término del estreno y con los aplausos aún en la sala, se fue a la localidad vecina de Benifairó a ensayar con su banda puesto que al día siguiente, interpretaba ese mismo concierto con dicha banda bajo la dirección de otro gran maestro enguerino, Teodoro Aparicio Barberán. El maestro Grau es sin lugar a dudas uno de los más grandes intérpretes de saxofón barítono de España, y es que esta nuestra tierra es fecunda e inagotable en grandes maestros e instrumentistas.

Manuel Castelló. Músic d´Agost.

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