Entrevistamos al director y compositor Llorenç Mendoza

En esta nueva entrevista de Nuestras Bandas de Música hablamos con el director, compositor y pedagogo Llorenç Mendoza.

 

 

La formación y trayectoria del músico natural de Paiporta destaca, además de por su dilatada experiencia profesional como director, por su contribución, desde hace más de tres décadas, al área de la pedagogía, la didáctica y la educación musical.

En la actualidad, es profesor en el Conservatorio Profesional de Música de Torrent y también ha dirigido en numerosos países como España, Francia, Italia, Holanda, Alemania o EEUU, obteniendo máximos galardones y prestigiosos premios y distinciones. Desarrollando e impartiendo además, desde el año 2013, un novedoso Taller de Formación Didáctica aplicada a la Dirección, que lleva por título “Música, Maestro”.


Con él hemos hablado de algunos de estos y otros aspectos relacionados con su formación y experiencia musical:

P.- Si echamos la vista atrás y hablamos de sus inicios en la música, ¿cómo recuerda su formación musical con el clarinete y qué le atrajo de la dirección?

R.- Mis inicios fueron como los de muchos jóvenes de aquella época en la que las bandas más bien te “imponían” un instrumento por las necesidades (entiéndase en  muchos de los casos, carencias) de la banda en cuestión. Recuerdo al presidente de entonces de la Banda Primitiva de Paiporta que le decía a mi padre: “està molt clar que este xiquet té embocadura de clarinetista” y nada, con el clarinete que nos fuimos para casa. No por ello estoy arrepentido de esta elección, todo lo contrario; es más, para mí, el clarinete ha sido un compañero inseparable hasta que por  motivos de dedicación, tuve que elegir entre él y la dirección.

Mis primeros contactos con la dirección fueron con el maestro Eduardo Cifre, acudiendo a sus clases de Dirección de Coros en el Conservatorio Superior de Música de Valencia; allí y con él empecé a entender que lo de estudiar dirección no era tan elitista, pues siempre me pareció algo muy complicado que estaba reservado a unos pocos. Tengo mucho que agradecerle a Eduardo, pues fue el que me inició en una técnica que me cautivó y apasionó desde el principio y que más tarde tuve la suerte de seguir desarrollando con mi otro gran maestro de dirección, Enrique García Asensio. 

P.- En su biografía destacan dos personas que le influenciaron especialmente; por un lado, el maestro Enrique García Asensio y por otro, el reconocido compositor Jef Penders. ¿Qué podría destacar de ellos y qué consejos guarda con especial aprecio?

R.- Hablar del maestro Enrique García Asensio es hablar de la técnica de la dirección en mayúsculas. Aventajado alumno del excepcional e incomparable maestro rumano, Sergiu Celibidache, sus enseñanzas fueron básicas y determinantes para que me encontrara realmente cómodo haciendo algo que, aunque la gente en muchas ocasiones lo infravalora, no tiene nada de sencillo. Expresar todo lo que habita en tu interior, exteriorizar las emociones a través de tu cuerpo, tus manos, tu rostro, todo a través del gesto y que intentes hacer cómplice de ello al intérprete que tienes delante, no es nada fácil. El maestro García Asensio me ha hecho entender a la perfección la relación que hay entre el movimiento del brazo y el contenido musical, algo que considero básico, ya que si un director algo tiene que estar haciendo continuamente, es el reflejar ese contenido con la finalidad principal de captar la atención del músico para que le entienda e inmediatamente exprese en su interpretación tus propuestas gestuales.

Su visión de la música, su rigor analítico, su cuidado por la igualdad y coherencia -por ejemplo, a la hora de poner los arcos en las cuerdas- o su inmensa profesionalidad, han sido para mí espejos donde poder proyectarme. Indudablemente, sus sabios consejos han tenido mucho que ver en lo que ha sido el proceso de forjar mi personalidad en cuanto a la técnica direccional se refiere.

Por otro lado, mi entrañable maestro Jef Penders, ha sido el que realmente me abrió los ojos a la hora de entender la música de manera minuciosa, de observarla en detalle; me abrió infinidad de puertas y me hizo beber en fuentes de muy diversos estilos. Con él empecé a entender la música del siglo XX, Bartok, Messiaen, Schönberg, Stravinsky, el jazz o la música “original” para banda, sobre todo si tenemos en cuenta que fue en un momento en el que las transcripciones orquestales eran la base de nuestro repertorio bandístico habitual (esa ventana de “aire fresco” introdujo en mi formación el concepto de modernidad). Su concepto del análisis era tan tremendamente exigente como su oído absoluto. A la hora de analizar las partituras, no dejaba pasar por alto ningún detalle, por insignificante que pudiera parecer. Cuando hablábamos de armonía o de instrumentación, te lo hacía tan fácil que estabas deseando ya que llegara la próxima clase para profundizar en el siguiente contenido que íbamos a trabajar. Recuerdo con especial cariño a su querida Annie, su mujer. Su eterna sonrisa te contagiaba y te recargaba las pilas después de varias horas de trabajo. Siempre estaba atenta y dispuesta a prepararte un refrescante zumo o un café con leche cuando se acercaba el ecuador de la clase. Hacían un tandem muy especial y es para mí un tremendo orgullo haber podido compartir tantas y tantas cosas con ellos.

P.- En estos momentos, además de compaginar la docencia en el Conservatorio Profesional de Torrent, también dirige la Sociedad Musical Santa Cecilia de Alcásser, ¿cuál es el momento actual de la plantilla? ¿Qué destacaría de la forma de trabajar y sonoridad de la Banda?

R.- Bueno, prácticamente se puede decir que acabo de aterrizar a la SOMU; mi primer concierto fue hace unos meses, en Marzo pasado. A mi llegada establecí unas prioridades y en este momento estamos inmersos en un cambio a nivel social con el que se pretende asentar unas bases sólidas que redunden en un idóneo funcionamiento a todos los niveles: ámbito social (renovación de junta, diseño de un nuevo organigrama de gestión, con sus correspondientes funciones y competencias), ámbito pedagógico (principalmente, un proyecto estable de la escuela de música), y el ámbito artístico (que afecta  a todos los grupos residentes aunque, mayormente y por volumen de programación, sobre todo a la banda sinfónica).

También soy consciente de que tengo la gran suerte de contar con excepcionales profesionales totalmente comprometidos y con una plantilla en la que todavía se respira un sentimiento por la banda… cómo diría yo… como de antaño, donde se palpa fácilmente una auto-responsabilidad por parte de cada músico que viene a reforzar y potenciar en gran medida un compromiso tan importante y necesario a nivel colectivo.

Tenemos un proyecto inicial a tres años con el que intentaremos afianzar una plantilla sinfónica real, me explico. Estamos actualizando listados. Queremos saber con qué gente contamos. Es muy difícil trabajar con plantillas ficticias: músicos adultos “no” profesionales que sólo aparecen la semana del concierto, adolescentes estudiantes (y sus padres) que son incapaces de adquirir ni un mínimo compromiso y menos una obligación, profesionales que hace años que no aparecen, a los que pretendemos hacerles sentir parte importante del tejido social y artístico de la sociedad. Nosotros entendemos que la sociedad está abierta a todos, sin excepciones, pero desde el principio yo propongo unas normas de convivencia y participación e invito a cada uno de mis músicos a que me concrete cuál va a ser su grado de implicación en los proyectos de la banda. Es muy complicado trabajar sin saber con quién vas a contar en el momento de la audición, no tan sólo en número, hay que controlar también, por ejemplo, el equilibrio tímbrico de la plantilla. Y pienso que esto es una responsabilidad conjunta entre la junta directiva y el director, que requiere igualmente de un evidente consenso entre todas las partes. De momento estoy muy contento con los resultados (lo llevo aplicando desde hace casi 10 años) y, en el caso de la SOMU de Alcàsser, ya empiezo a tener una plantilla relativamente estable con la que podemos empezar a trabajar en la dirección correcta. Pienso que, evidentemente, es un compromiso ineludible que deberíamos adquirir los máximos responsables de las Sociedades Musicales y que redundaría en un mejor funcionamiento de las mismas.

Por otra parte, también estoy muy satisfecho con el potencial técnico y artístico que posee la banda sinfónica de la SOMU. Aunque es pronto para aventurar lo que podemos conseguir en un futuro a corto-medio plazo, sí que te puedo asegurar que estamos en el camino correcto. 

P.- En el año 2013 nacían los Talleres de “Música, Maestro”, después de más de diez ediciones en estos cinco años y después de formar a más de 200 alumnos, ¿qué nos puede contar de este Taller de Formación y Didáctica aplicada a la Dirección? ¿Cómo es la forma de trabajar y el enfoque del mismo?

R.- Si te paras a pensar un momento, coincidirás conmigo en que cada vez se demanda más empleabilidad en el ámbito de la dirección de agrupaciones musicales, pero a la vez se sigue relegando la formación, lamentablemente, a la propia experiencia como intérprete que tiene el “futuro director”. Por tanto, es obvio que persiste un gran vacío en cuanto al aprendizaje didáctico y pedagógico en este campo. La enorme oferta de cursos de “dirección” que podemos encontrar hoy en día y a cualquier nivel, se traduce en un acercamiento a los contenidos técnicos de manera casi exclusiva, tanto a nivel teórico como práctico. Eso es genial, está muy bien, somos afortunados por tener tanto dónde elegir. Tenemos grandes profesionales y maestros que hacen un trabajo excepcional. Pero la educación y formación de un director no pasa “únicamente” por saber qué hacer con la batuta. En el taller “Música, Maestro”, también tratamos los aspectos técnicos, porque indudablemente son imprescindibles, pero, eso sí, mi propósito principal es poner al alcance del alumno mi experiencia, mis años de preocupación y estudio de la didáctica orientada a la Dirección, en el sentido más amplio de la palabra. Y lo más importante, aporto recursos y herramientas básicas de manera muy concreta, que además el alumno va comprobando durante el transcurso del taller que funcionan a la perfección. Con ello persigo un objetivo tan esencial como necesario: dar unidad de criterio a la interpretación conjunta.

Sobre los talleres en sí, como me preguntabas sobre enfoque y demás, te puedo decir que en su formato, llamemos “XL”, son intensivos, comprendiendo aproximadamente 40 horas lectivas en las que se imparten conocimientos muy variados: desde los conceptos básicos de la técnica del maestro Celibidache, hasta las técnicas de ensayo, pasando por el proceso de memorización de partituras, los sistemas de transporte, repertorio, instrumentación, los diversos tipos de fonemas como herramienta básica en pro de la homogeneidad interpretativa, la importancia de la comunicación verbal y no verbal, el saber ejercer como líder o la correcta elección de un idóneo organigrama de gestión, entre otros muchos aspectos.

Si me permites, te comentaré que si algo me llama la atención de todos los talleres que he realizado es el extraordinario clima de trabajo, lo que viene a propiciar un ideal entendimiento entre los alumnos, con unas sesiones de trabajo totalmente dinámicas, con un formato muy atractivo que se basa en presentaciones en PowerPoint, ejercicios prácticos y en donde el diálogo y la interacción priman por encima de todo. Algo que les encanta a los alumnos es cuando ellos mismos me plantean problemas complicados que les aparecen en las partituras y solicitan les proponga soluciones en modo de ejercicios para trabajar con sus grupos. En muchas ocasiones se quedan asombrados de la efectividad de esos ejercicios y te felicitan por tu trabajo. Al fin y al cabo este pequeño reconocimiento es lo que más me satisface de lo que hago y me anima sin duda alguna a seguir compartiendo mi experiencia y mi vocación.

También trabajamos con distintos grupos instrumentales, que básicamente suelen ser la banda infantil/juvenil y la banda sinfónica de la sociedad que lo organiza. La culminación del taller se produce con el concierto de clausura donde dirigen los alumnos praxis (activos). Y lo mejor de todo es que a la sociedad que apuesta por organizar esta actividad no le supone ningún dispendio económico.

P.- Teniendo en cuenta su amplia trayectoria como director, a nivel general, ¿qué echa de menos en la formación de los directores?

R.- Aunque prácticamente te lo he venido a contestar en la pregunta anterior, no me importa profundizar un poco más en el tema con alguna reflexión. Vamos allá. Estoy convencido de que nos equivocamos si pensamos que por tener un título profesional o superior de una especialidad instrumental, ya estamos en condiciones de afrontar la responsabilidad de preparar y trabajar un grupo musical, independientemente del nivel del mismo. No podemos aplicar las mismas técnicas de aprendizaje, pues los problemas que nos pueden surgir al tratar un colectivo, sea de la índole que sea, no necesariamente tienen que coincidir con los que nos pueden surgir en una disciplina estrictamente individual. Igual que nos especializamos en trombón, piano o flauta, por poner un ejemplo, debemos especializarnos en la didáctica de la dirección, sin que, como suele ser habitual, quede suplida o reemplazada por la técnica y el análisis. Esta es la realidad que yo veo y estoy comprometido con hacer ver que algo está fallando en nuestra formación. Estoy orgulloso de ver alumnos que -después de asimilar todos los contenidos impartidos y convencidos del poder de la didáctica- están obteniendo excelentes resultados en sus sociedades musicales. Posteriormente, vienen a agradecerte tus enseñanzas y, claro, esta satisfacción no se paga con nada.

P.- ¿Qué nos puede adelantar en cuanto a próximos proyectos bandísticos y/o talleres?

R.- Bueno, a nivel personal, estoy a punto de cerrar fechas en 2019 para dirigir como invitado alguna orquesta y banda municipal, en Andalucía. En Junio de 2019 tengo confirmada ya una ponencia en el IFOB de Pamplona, coincidiendo con el centenario de la Banda Sinfónica Municipal “La Pamplonesa”. Está confirmada ya la 11ª edición del taller “Música, Maestro”, que organizará en Julio la Banda Primitiva de Paiporta y en cuanto a la Banda Sinfónica de la SOMU de Alcàsser, las actividades se multiplican: concierto benéfico “Millones de Estrellas” con la cantautora Ester Casanovas, en beneficio de la AECC, concierto junto a los “Spanish Brass” en el IFOB de Pamplona, conciertos con distintos solistas (confirmada ya: Cristina Llorens, timbal y percusión solista de la Orquesta Sinfónica de Córdoba), directores invitados, posible participación en un Certamen, estamos esperando confirmación de fecha para realizar un concierto de gala en 2019 en la sala Iturbi del Palau de la Música y un viaje lúdico-musical a Portugal. Y entre todo esto, haremos frente a las habituales citas que ofrecemos anualmente a nuestros socios en la propia localidad. Como ves, un sin parar… seguro que me he dejado algo.

P.- En Julio de este año, su obra “Titelles” Op. 12, concertino para flauta y banda sinfónica, fue “Obra del Mes” en Nuestras Bandas de Música. Y parece ser que, por los últimos acontecimientos, “Titelles” ya ha alcanzado la mayoría de edad.

R.- Ciertamente, nunca hubiera pensado la evolución que iba a tener la obra con el paso del tiempo. Originalmente, Titelles fue un encargo, como obra obligada, en el II Concurso "Flautissim" 2007, celebrado en Benaguasil (Valencia). Años más tarde, fue también obra obligada en la "Categoría A" del Premio Internacional "Anadalucía-AFE" celebrado en 2014, en el Conservatorio Profesional "Músico Ziryab" de Córdoba. En Vila-real, se  adaptó para una representación con marionetas creadas por Edu Borja expresamente para la ocasión y también fue elegida por Ángela Sanfélix Tarín para realizar su TFT en el Conservatorio Superior de Música de Castellón dramatizándola con personajes reales, el milenario teatro chino de sombras, máscaras, mímica y luz negra, entre otros efectos.

Mi amigo Marcos Chirivella Andrés, profesor flauta de la BM de Valencia, fue el que me insistió repetidamente para que hiciera la versión con acompañamiento de banda y precisamente él fue el encargado de realizar su estreno oficial, acompañado por la Banda Sinfónica La Primitiva de Rafelbunyol, dirigida por su titular Ángel Escutia. También ha sido recientemente interpretada por Ana Chaler junto a la Banda Sinfónica “La Primitiva” de Paiporta, dirigida por mí, y por Miguel Llopis, acompañado por la Banda Sinfónica del Conservatorio Profesional de Música Torrent, bajo la dirección de Francisco Amaya. Sergio Lluch, de Ediciones Tot per l’Aire, ha sido el que ha apostado por registrarla y editarla, en abril de este año.

Enlace del estreno oficial:

Pero claro la mejor de las noticias estaba por llegar y aconteció cuando, en el pasado septiembre, “Titelles” fue galardonada con la Medalla de Plata en los “Global Music Awards”, en San Diego, California (EE.UU.), lo que supone un reconocimiento a toda la evolución  y crecimiento que ha experimentado la obra durante todo este tiempo.

P.- Cambiando de tema y como anécdota, no queremos dejar pasar la oportunidad de que nos cuente la curiosa historia del pasodoble Lorencín Mendoza de Pascual Marquina, pudiendo recordarlo además en el siguiente vídeo:

R.- Es una anécdota muy entrañable para mí que me trae a la memoria, con cierta añoranza, las palabras de mi padre cuando me contaba que recordaba perfectamente cómo siendo él todavía muy niño, Pascual Marquina asistía regularmente a su casa paterna donde mi abuelo, al que ya había dedicado el pasodoble “Certamen Levantino”, celebraba regularmente "tertulias musicales". Éstas consistían básicamente en intercambiar opiniones sobre las últimas tendencias musicales (década de los 30 del siglo pasado) y escuchar a través del gramófono familar -uno de los primeros que se adquirieron en el pueblo por aquella época- piezas de diversos autores clásicos; imagínate… Beethoven, Schubert, Rimsky-Korsakov, Bruckner o Wagner, que era su preferido, entre otros. Y un día de aquellos, cuando mi padre correteaba por la casa, el propio maestro Marquina se dirigió a mi padre y le dijo: "Lorencín, te voy a hacer un pasodoble". Poco después, el compromiso adquirido por el compositor aragonés de Calatayud finalmente se hizo realidad. Cosas del destino, la casualidad quiso que esta pieza -que a la postre tomó forma de marcha de concierto- fuera estrenada precisamente el día 1 de Abril de 1939, fecha muy señalada para los españoles por ser el día en que se dio fin a la Guerra Civil española. Esta primera interpretación tuvo lugar en el patio del Regimiento de Paterna (Valencia), a cargo de la Banda de Música Militar de la División de Infantería y fue dirigida por el propio autor. Mi padre me relataba emocionado que a la salida del concierto todo el mundo gritaba y jaleaba: “Ha acabado la guerra”. Y si por algo es conocida esta marcha, del también creador del conocidísimo “España Cañí”, es por la sección del Trío que incluye un delicado y virtuosístico "solo" de flautín.

P.- No queremos terminar sin agradecer a Llorenç Mendoza su predisposición y atención hacia esta entrevista. Por último, y para concluir le pedimos que envíe un mensaje a todos los lectores de Nuestras Bandas de Música.

R.- Simplemente, que sean conscientes de la gran suerte que tienen de tener un programa de estas características, comandado por grandes profesionales y que lleva años haciéndose eco y ejerciendo como el principal altavoz de la actualidad de la música de banda en la Comunidad Valenciana.

Recuerdo muy afectuosamente mi primer contacto con Octavio Hernández Torrado (cariñosamente, Octavio padre) cuando me entrevistó, allá por el año 94, en una “andana” de Castellar donde yo era director de la escuela; entonces no había los medios de hoy, pero tenía su encanto. Destacaría principalmente su trato cercano, su capacidad de trabajo, su rigurosa profesionalidad, su extrema afabilidad y su sempiterna sonrisa, que te hacía sentirte como en casa, aunque estuvieras delante del micro (con lo que imponía eso). Pensemos que fue la primera piedra de los treinta años de Nuestras Bandas de Música, treinta años difundiendo y apostando por la música de banda, uno de los bienes más preciados que tenemos los valencianos, aunque a algunos, tristemente, todavía les cuesta reconocer este exclusivo patrimonio.

Por otro lado, mi amigo Octavio Hernández Bolín recogió de manera ejemplar el relevo de su padre. Ha sabido actualizar el programa a los tiempos que corren, ha navegado contra viento y marea, se ha sabido reinventar, ha logrado adaptar a esta sociedad, eminentemente tecnológica y consumista, una idea original que si no fuera por su empeño, sacrificio y profesionalidad seguro que hubiera sucumbido ya hace años. Desde aquí quería aprovechar para felicitar a los “Octavios” por creer en un proyecto que gracias al convencimiento y valentía de ambos ha figurado en todo momento como líder indiscutible, a pesar del paso del tiempo. Todos los que nos sentimos representados en la música de banda valenciana estaremos perpetuamente en deuda con vosotros.

Y ya por último, agradeceros esta oportunidad que me habéis brindado de compartir mis pensamientos con toda la comunidad bandística. Un dicho valenciano dice: “tota pedra fa paret”, de la misma manera, los programas ininterrumpidos de NBM, domingo a domingo, mes a mes, años tras año, han construido, “pedra a pedra”, un majestuoso auditorio virtual, del que todos los oyentes podemos considerarnos afortunados y privilegiados espectadores.

Muchas gracias Llorenç por atendernos y responder tan amablemente a todas nuestras preguntas. Le felicitamos por su labor y le deseamos lo mejor en el futuro. Hasta pronto.

Cecilia Ortuño

Colaboradora NBM.


Un poco más sobre Llorenç Mendoza

FORMACIÓN

Licenciado en Clarinete por el Conservatorio Superior de Música "Joaquín Rodrigo" de Valencia

Formación con los Maestros Enrique García Asensio, Jef Penders y Eduardo Cifre

PREMIOS

Máximos galardones en Certámenes de Banda nacionales e internacionales (ClBM Valencia, WMC Kerkrade Holanda, CIB Altea, CNBM Murcia, etc)

Premio Euterpe a la mejor grabación de banda 2006 (Federación de Bandas de Música de la Comunidad Valenciana)

Medalla de Plata en los Global Music Awards, en San Diego (California - EE.UU), por su obra “Titelles” Op. 12, Concertino para flauta y banda sinfónica.

EXPERIENCIA

Profesor Numerario por Oposición en la especialidad de Orquesta en la Consellería de Educación de la Generalitat Valenciana desde 2008

Director artístico y Gestor Cultural de la Societat Musical "Santa Cecilia" de Alcàsser

Creador del proyecto didáctico "Música, Maestro" (2013), Taller de Formación y Didáctica aplicada a la Dirección, que ha celebrado ya su 10a edición

Más de 30 años de experiencia como docente en distintas escuelas y conservatorios de la Comunidad Valenciana

Casi 30 años de experiencia como director titular de numerosas Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana

Director artístico de la Compañía de Zarzuela perteneciente al Ateneo Musical "Schola Cantorum" de Vall d'Uixó (Castellón) con la que ha hecho giras por España, Francia e Italia.

Miembro del jurado en reconocidos concursos de interpretación instrumental, coral y bandística, en Colombia, Tenerife, Castilla la Mancha, Comunidad Valenciana, etc.

Director Invitado por la Ferris State University de Michigan (EE.UU) a participar en el Festival of the Arts (2012)

Director Invitado en las Bandas Sinfónicas Municipales de Madrid, Tenerife y Castellón

Enlace al CV ampliado: https://llorensmendoza.wordpress.com/sobremi/

 

 

Puedes hacer comentarios!

CALENDARIO DE EVENTOS

Noviembre 2018
L M X J V S D
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30
Las cookies nos ayudan a personalizar NUESTRAS BANDAS DE MÚSICA especialmente para ti y algunas son imprescindibles para que nuestro sitio web funcione. Las cookies también nos permiten mostrar ofertas y promociones personalizadas, tanto dentro como fuera de nuestro sitio web.
Cómo Configurar Aceptar Decline