Entrevistamos a Jaume Jordi Ferrando

Los archivos de las Bandas de Música, tanto profesionales como no profesionales, son un espacio documental de gran valor histórico y musical, del que todavía queda mucho por explorar. Pero si hablamos de la documentación y la investigación musical en el seno de las Bandas de Música, es importante destacar el archivo de la Corporación Musical Primitiva del Centro Instructivo Musical Apolo de Alcoy por ser, sin duda, uno de los más antiguos y extensos.

 

 

Desde la sección de entrevistas de Nuestras Bandas de Música, hablamos con Jaume Jordi Ferrando Morales, para conocer un poco más de cerca su labor y proyectos, así como el contenido y funcionamiento de este archivo inédito con música para Banda, Orquesta y Capilla. Esto es lo que nos ha contado:

P.- A principios del pasado mes de octubre aproximadamente, veía la luz un exhaustivo y riguroso estudio, titulado La Música d’Alcoi 1742-1842, sobre la evolución de la música en Alcoy y parte de la Comarca. ¿Qué destacaría de la música recuperada de esta época y de los descubrimientos más significativos que contribuyeron al nacimiento de la Banda del Centro Instructivo Musical Apolo?

R.- La Música d’Alcoi 1742-1842 es una recopilación de datos ordenados cronológicamente desde el nombramiento del último Maestro de Capilla con sueldo del municipio alcoyano en 1742 hasta la presentación de la actual Societat Musical Nova en 1842, momento en el cual la Música anterior recibe el nombre de Primitiva. Se trata de un trabajo conjunto con mi hermano Àngel Lluís Ferrando en el cual formulamos la hipótesis de la continuidad de una organización de músicos desde la forma de capilla musical hasta la de banda de música, en el contexto del cambio social desde las estructuras del Antiguo Régimen hasta las contemporáneas. Me preguntas ¿qué hay que destacar?, pues fundamentalmente que no se trata en absoluto de un proceso localizado en Alcoi, y que es coherente con la aparición de actas notariales que recogen el embrión de sociedades musicales en los primeros decenios del siglo XIX tal y como han empezado a documentarse en municipios como Muro (El Comtat) o Llombai (La Ribera Alta). Por lo que a la Música Primitiva de Alcoi se refiere esta documentación refuerza fechas conocidas, la actuación en Agullent (1800) a medio camino entre capilla y banda, la primera aparición de los músicos alcoyanos en formación de banda alrededor de 1817 en las fiestas de Sant Jordi, la contratación de un maestro en 1819, la formación de la banda del Batallón de milicianos nacionales en el Trienio Liberal, la Música de Bombo relacionada con la orquesta del Teatro y la familia Cantó en 1831… en fin, concuerda con la evolución a la que nos referimos.

Respecto a la música que hemos podido documentar, quizás lo más significativo sea el villancico que escribió Juan de Acuña para la procesión inaugural del nuevo templo parroquial de Alcoi en 1768 del cual hemos hecho una simulación en YouTube:

P.- Desde siempre han apoyado el valor incalculable y la importancia de conservar y mantener el legado de su Sociedad Musical, bajo su punto de vista ¿por qué es importante crear, recuperar, mantener y conservar un archivo a nivel histórico y musical?

R.- Los archivos son la memoria del tiempo, si perdemos la memoria nos arriesgamos a no saber quiénes somos. Para las sociedades preservar su memoria es esencial, porque ellas perviven mientras las personas que las forman pasan. Por otra parte, sin archivos se pueden contar “historias” pero no se puede hacer ciencia.

P.- El archivo de la Corporación Musical Primitiva del Centro Instructivo Musical Apolo de Alcoy, posee auténticas reliquias musicales, originales e inéditas, como por ejemplo la primera marcha mora o el primer pasodoble de Amando Blanquer. ¿Qué nos puede contar del contenido, estructura y envergadura de este archivo en cuanto a repertorio, géneros, autores, extensión…?

R.- Aunque la Música, entendida como entidad es antigua y, como veíamos antes, hoy todavía no sabemos explicar bien cómo se inició, con su archivo no ocurre lo mismo. Nuestro archivo no se inicia hasta la creación del Centro Instructivo Musical Apolo, la sociedad “paraguas” de la Música, en 1875. Esto es así porque hasta ese momento, la Música Primitiva no dispone de un domicilio social que le permita conservar documentación. No obstante, el archivo recoge obras anteriores, aunque muy pocas con fecha. Por el momento la más antigua que aparece en nuestro catálogo es una copia de 1853, se trata del responsorio Libera me Domine a ocho voces de Hilarión Eslava.

Respecto al contenido, a día de hoy tenemos 4.959 registros en el catálogo de obras que corresponden a 1.336 autores. Entre las partituras firmadas por el autor contamos con 484, como se ve una cifra relativamente baja, aunque importante porque entre ellas están las escritas para la fiesta de moros y cristianos que pasan por ser las más antiguas conocidas con fecha y firma del autor. En cuanto a géneros, prácticamente hay de todo desde pasodobles y marchas a obras sinfónicas, pasando por música religiosa, zarzuela, piezas para baile, etc. Lo mismo ocurre en cuanto a instrumentaciones, que encontramos desde piano solo a formaciones como banda y coro u orquesta sinfónica. El Boletín AEDOM en 2011 publicó un detallado estudio sobre nuestro archivo de Àngel Lluís Ferrando, accesible en línea.

P.- En nuestro afán por conocer más de cerca el funcionamiento y organización interna, por un lado, ¿qué características y particularidades posee el archivo en cuanto a medios, recursos e instalaciones en general?

R.- Somos una sociedad musical normal y corriente, tenemos un archivero muy responsable en la persona de Antonio Adamuz, que se encarga de mantener el inventario y atender las necesidades de la banda. Además, un equipo de personas entre las cuales me cuento que apoyamos la documentación y estudio de los fondos. Contamos con dos espacios: el depósito del archivo y una sala de estudio que también se utiliza para reuniones y otras funciones de la sociedad.

P.- Por otro lado y como curiosidad, ¿con qué sistema de seguridad cuentan para proteger las obras, y cómo basan la búsqueda e inventario de las piezas? ¿Poseen algún sistema informatizado digital?

R.- Como en cualquier domicilio social disponemos de un sistema de vigilancia electrónica y protección contra incendios. El depósito del archivo cuenta con una protección extra, para detección de fuego y extinción automatizada. Por otra parte, mantenemos un catálogo informatizado de público acceso y poco a poco vamos escaneando las partituras e incorporándolas al catálogo.

P.- A nivel general, ¿cuál es el proceso que sigue una obra desde que se recupera hasta que se archiva y cataloga? ¿Cómo llevan a cabo ese proceso de conservación y mantenimiento de las obras?

R.- Depende de lo que se trate, el término recuperar es amplio. Podemos hablar de recuperar la versión original de la obra, hemos hecho algo de esto, es un trabajo relativamente sencillo si se tiene la partitura original, en caso contrario primero habrá que localizarla, a continuación estudiar la instrumentación y rehacer las partes, puesto que con el tiempo se pierden o cambian muchas indicaciones, se van añadiendo instrumentos e incluso se pueden eliminar fragmentos de la obra original. Esto ocurre con relativa frecuencia, especialmente con las piezas que se interpretan periódicamente. Sucede que con el paso del tiempo los músicos aprenden de memoria su parte, los maestros escriben papeles simplificados, añaden instrumentos, etc., todo con intención de solucionar problemas puntuales porque siempre se ha tocado esa pieza en tal pasacalle o cual procesión. El resultado de tanta buena intención durante años es que el original se deforma, hay voces que no se escuchan, pasajes diminuendo que se han convertido en crescendo, se ha generado una percusión nueva y cualquier cosa que te puedas imaginar. Desde el punto de vista del archivo lo más entretenido es separar los materiales de todas esas versiones y claro, anotarlo todo. Nosotros, en general no damos de alta un nuevo registro, excepto cuando se trata de una nueva versión identificada efectivamente como nueva, sería el caso de las versiones impresas de obras que conservamos también manuscritas.

Otra forma de recuperación se produce cuando se tiene noticia de la obra, pero no se encuentra en el archivo, en estos casos la fase de estudio es más compleja y no siempre se tiene suerte, dentro de este grupo lo más frecuente es que se conserven las partes pero que se desconozca el autor o el título. El caso extremo serían las piezas con distintos títulos e incluso de distintos autores que en realidad son la misma música.

Por otra parte podemos preguntarnos ¿para qué hacer todo esto? Al final recuperar una obra quiere decir ponerla en valor e interpretarla. Y hemos tenido la suerte de poder hacer esto también con obras de cierta envergadura, como la grabación conjunta con las bandas de los Amigos de la Música de Yecla y la SM La Pau de Beneixama. Estoy hablando del disco compacto Huellas y Memorias, con un clarinete solista de la talla de Pedro Rubio y en el que se recogen obras para clarinete y banda del siglo XIX. Este disco supuso una experiencia emocionante, tanto por reencontrarse con música original para banda de Antonio Romero, Pérez Casas, Enrique Calvist, Manuel Monlleó, Cristóbal Oudrid o nuestro Camilo Pérez Laporta, como por la posibilidad de valorar a nuestros antepasados músicos de banda, que sin duda eran instrumentistas de gran nivel para permitirse abordar este repertorio.

P.- Teniendo en cuenta su amplia experiencia en este ámbito, ¿qué consejos daría a otras sociedades musicales del panorama nacional que quieran o pretendan introducirse en la creación y conservación de un archivo?

R.- No soy quien para aconsejar a nadie, cada sociedad musical vive su propia realidad y es fruto de un determinado contexto. No obstante, a mi modo de ver, lo fundamental es el respeto hacia la música. Detrás de cada papel pautado, hay un trocito de historia; alguien escribió esas notas con un propósito determinado que ahora para mí puede no ser importante, pero que sin duda respondió en su día a una necesidad que para otros mejor preparados que yo o con otro punto de vista en el futuro, puede ser importante. Respetar el papel pautado es respetar el esfuerzo del músico -compositor y/o intérprete- por hacer su trabajo lo mejor posible. Del mismo modo, cada vez que se interpreta música se hace por un motivo y si se conserva la música, también se hace memoria del motivo. A partir de ahí el resto pasa por organizarse, y de organización todas las Sociedades Musicales saben mucho.

P.- Recientemente, ha participado en el I Congreso de Música a la Llum “El patrimonio documental de las Bandas de Música”, ¿en qué estudios, avances y aspectos se basó su intervención?

R.- Sí, con Àngel Lluís Ferrando y Pablo Martínez estamos trabajando en una parte del archivo que todavía no tenemos catalogado, las libretas de repertorio. Es un fondo de música de banda que abarca de 1866 a 1921, en cifras se trata de 30 cajas que contienen sobre 450 piezas. Cada año se hacía una “libreta” para cada instrumento con las piezas que se iban a interpretar en pasacalles, fiestas, serenatas, conciertos, bailes, algo así como el repertorio base de uno o varios años. El contenido es diverso: pasodobles, polkas, mazurkas, valses, fragmentos de zarzuela, marchas de procesión… La particularidad consiste en que en muchas piezas no figura título ni autor, únicamente un número, por ejemplo Nº 12, Mazurka, a veces el músico ponía el título a lápiz o daba alguna información sobre la pieza. Claro, hay que repasarlo todo, anotarlo y comparar con noticias de prensa, localizar partituras, etc. En fin se trata de ver a cuántas conseguimos asignar título y autor. Estamos en ello y aprovecho para agradecer la atención recibida de diversas instituciones, -bibliotecas, archivos, bandas profesionales y otras sociedades musicales- cada vez que les consultamos o pedimos que nos manden una foto de la primera página de tal o cual marcha porque sospechamos pueda estar copiada en las libretas.

P.- Por último, ¿qué más se puede hacer? ¿Cuáles son sus próximos objetivos y proyectos de cara a corto, medio y largo plazo?

R.- ¿Cosas por hacer? Pues, tratándose de música de banda está casi todo por hacer. Afortunadamente los archivos de las sociedades musicales parece que van siendo objeto de atención desde la musicología y el mundo académico; el congreso que comentábamos antes es muestra de ello y por supuesto iniciativas como Música a la Llum. Pero no es menos cierto que vamos con mucho retraso a la hora de poner en valor el contenido de los archivos de nuestras sociedades, porque en ellos se guarda no únicamente papel pautado sino también la historia de nuestro pueblo, su forma de celebrar, su manera de divertirse, de rezar y de acompañar a sus muertos. Es, en conjunto, una historia social que está todavía por escribir.

En términos más prosaicos, nuestro objetivo inmediato desde La Primitiva de Alcoi, y hablo en plural porque somos un equipo, es documentar las libretas de repertorio de las que antes hablaba, además de seguir con la digitalización.

Por otra parte, me gustaría que desde las administraciones con competencias en cultura se plantease un catálogo nacional y europeo, es decir algo parecido a una Biblioteca Musical Virtual.

P.- Por último, ¿le gustaría añadir algo más?

R.- Sí, quiero agradecer a Nuestras Bandas de Música esta oportunidad de compartir mis inquietudes, estoy seguro que hay muchos hombres y mujeres con los que coincido en esta afición de indagar entre papeles viejos, y a quienes deseo que no cesen en su empeño. Por lo demás si mis palabras sirven para animar a otros, pues estupendo.

Muchas gracias por atendernos tan amablemente y permitirnos conocer más de cerca este apasionante mundo, en el que realizan una admirable y ejemplar labor.

Cecilia Ortuño. Colaboradora NBM.


Un poco más sobre Jaume Jordi Ferrando Morales:

Jaume Jordi Ferrando Morales (Alcoi, 1961) es Ingeniero Técnico Industrial y ejerce de profesor de Formación Profesional.

Percusionista en plantilla de la Corporación Musical Primitiva desde 1985, en 1995 se le encarga una nueva organización del archivo de la entidad con el diseño de una base de datos informatizada, momento en el cual toma contacto con el archivo de la entidad.

Ha formado parte de las directivas del CIM Apolo y CM Primitiva como secretario o webmaster, entre otros cargos, con lo cual se inicia en la documentación de autores y obras, y colabora en distintas publicaciones.

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