Entrevistamos al compositor José Alberto Pina

The Legend of Maracaibo, Sendes, The Bermuda Triangle, The Island of Light o The Ghost Ship son algunas de las obras más representativas del compositor José Alberto Pina, protagonista en esta nueva entrevista de Nuestras Bandas de Música.

 

 

Hablamos con él sobre algunas de sus obras y sobre otros aspectos relacionados con su trayectoria como director invitado en diferentes formaciones nacionales e internacionales, proyectos actuales, anécdotas y mucho más. Esto es lo que nos ha contado:

P.- Si hablamos de tu formación, ¿qué maestros han marcado tu camino compositivo y de dirección? ¿Qué recuerdas de ellos con especial admiración?

R.- Estudié dirección de orquesta de manera oficial en el Conservatorio Superior de Música de Murcia con José Miguel Rodilla, una etapa muy bonita, en la que aprendí mucho y tuve grandes experiencias. Posteriormente amplié mis estudios de dirección de banda con algunos maestros como Jan Cober, Eugene Corporon, Enrique García Asensio o José Rafael Pascual Vilaplana, siendo especialmente con este último con quien desarrollé la mayor parte de mi formación bandística y quien hizo que me enganchara a esto de la dirección de banda. En cuanto a la composición todo surgió de manera espontánea y autodidacta.

P.- ¿Cómo te embarcaste en el mundo de la composición? Si hacemos un recorrido histórico por las primeras obras que te vieron nacer como compositor, ¿qué recuerdos vienen a tu mente cuando hablas de ellas?

R.- El mundo de la composición llegó a mí de una manera muy natural. Siendo muy joven (8 años) me gustaba escuchar música y transcribirla, incluso cuando aún no sabía solfeo. Poco a poco, fui desarrollando esa habilidad hasta que con 15 años las bandas de alrededor ya tocaban mis arreglos, eso sí, siempre fue como un juego divertido sin grandes aspiraciones. Ya en el conservatorio, recuerdo con una sonrisa la primera vez que mi profesor nos mandó hacer un ``dictado musical´´, yo siempre me sentaba al lado de mi amiga Miriam Pastor (Corno Inglés Royal Concertgebouw Orchestra) y aquel ejercicio era como andar para nosotros, yo llevaba entrenando el oído mucho tiempo sin ni siquiera saberlo, y lo de ella… bueno, eso era de otro planeta… Así que decidí dar el salto a la dirección y estudiar en el Conservatorio Superior de Murcia. Allí me encontraba yo, viviendo con 3 compañeros de clase a los que de vez en cuando les gustaba organizar “fiestas musicales a la americana”. Un día se nos ocurrió hacer un concurso de canciones, invitar a medio conservatorio al piso y “ver qué pasaba”, lo típico. No pude hacerme con el premio, pero eso me hizo despertar y retar a algún que otro compañero a escribir una obra musical basándome en 3 notas musicales, re, mi sol. Así llegó SENDES (2007), una obra que nació como un reto entre amigos y compañeros, y que no pretendía ni siquiera ser tocada. Por entonces yo llevaba unos años estudiando con el maestro José Rafael Pascual-Vilaplana y se me ocurrió contarle que había escrito algo y quería enseñárselo para que me diera su opinión. Enseguida se sorprendió y me preguntó cuál era la banda que lo había estrenado. ¿Estrenado?, pensé, ¿Acaso alguna banda querría tocarlo? Entonces fue cuando él se ofreció a realizar el estreno de la obra con la Societat Musical “La Nova” de Xàtiva a quienes estaré agradecido de por vida. Jamás olvidaré la sensación de escuchar por alguien a quien admiras tanto aquel re-mi-sol. Me marcó de por vida y desde entonces soy adicto a este maravilloso mundo de la composición.

P.- Poco a poco te abriste camino en esta profesión tan exigente, por ello nos gustaría saber, por un lado, ¿qué le recomendarías a muchos jóvenes que terminan sus estudios en el Conservatorio? Y por otro, ¿cómo ves el momento profesional actual?

R.- A mis alumnos siempre les digo lo mismo, no basta con oír, deben escuchar, todo el conocimiento está ahí fuera, solamente deben estar dispuestos a dejar que les llegue. Y para ello la formación es importantísima, tanto en la dirección como en la composición siempre hay algo nuevo que aprender, uno no se hace director de banda por tocar muy bien su instrumento y haber asistido a un par de cursos, es una carrera de fondo en la que hay que ser un buen gestor cultural, un gran líder, musicólogo, orquestador, psicólogo, pedagogo, community manager, diseñador gráfico, y además de todo eso, conocer la técnica de dirección.

Sobre el momento profesional de la dirección, actualmente hay una gran oferta de cursos, escuelas y conservatorios donde se puede estudiar la dirección, los grandes maestros de nuestro país están haciendo un gran trabajo y ya podemos ver las nuevas generaciones de directores al frente de importantes bandas. Hay un aspecto dentro de las bandas que sí creo que debemos prestar especial atención, se trata de las juntas directivas. Las personas que las forman suelen ser músicos, padres, voluntarios que con mucha ilusión aportan a la banda todo lo que pueden. Sin embargo, creo que hay un vacío muy grande en cuanto a la formación en la gestión cultural de una banda. No toda la responsabilidad en el éxito de una agrupación se le atribuye al director, la gestión es de vital importancia y debemos encontrar la manera de ofrecerles una formación adecuada. Muchas de las carencias organizativas se deben al bajo presupuesto que los responsables destinan a un bien común, cultural y de vital importancia para todos, pero, además de esto, ocurre a veces que las personas que gestionan a todo este colectivo no se han adaptado al mundo en el que vivimos y permanecen ancladas en el pasado sin querer o poder evolucionar. El mundo avanza a una velocidad que da miedo y si no sabemos adaptarnos a estos cambios corremos el peligro de quedar a la cola del progreso.

P.- Tras el paso del tiempo, y en cuanto a tu lenguaje musical, ¿qué diría José Alberto Pina de José Alberto Pina? ¿Cómo sientes tu propia evolución y crecimiento como director y compositor?

R.- Buf… ¡me cuesta mucho hablar de mí mismo! La música de José Alberto Pina no nace con el objetivo de ser elitista y agradar a un selecto club privado. Se trata de una música cercana y sin presiones sociales. Una música que sirve como herramienta para encontrarse a uno mismo. Para mí lo más importante es llegar al público, al músico y transmitir emociones. El hecho de utilizar la serie de Fibonacci no tiene sentido para mí si no tiene una justificación musical y/o emocional, la musicalización de las matemáticas cobra sentido para mí siempre y cuando se refleje de manera musical por medio de la emoción y no sólo para elucubrar sobre nuestra capacidad técnica. Cuando dirijo siempre les digo a mis músicos lo mismo, y es que nosotros somos trabajadores de la mente humana y el corazón. Así pues, con mi música trato de hacer feliz durante un momento al ser humano, es mi pequeña contribución para hacer un mundo mejor.

P.- En los últimos meses has llevado a cabo una serie de conciertos presentando tu obra The Ghost Ship publicada en la editorial holandesa Molenaar Edition. ¿Hablamos de su contexto?

R.- The Ghost Ship nace a raíz de un concierto que realicé con la Gran Canaria Wind Orchestra. La formación quería realizarme el encargo de una obra que fuera siempre con ellos, que se asociase a esta agrupación y que tuviese temática canaria. Está inspirada en el naufragio del trasatlántico SS American Star. Este sufrió una fuerte tormenta y cuando era remolcado, sin motivo alguno, el remolcador cortó el cable y el buque quedó a la deriva. Tras varios días sin saber de él, apareció en la playa de Garcey, Fuerteventura, donde, partido por la mitad, fue objeto de misteriosos sucesos. Gracias, una vez más, a la GCWO por haberme realizado este encargo que tantas alegrías me está dando.

P.- ¿Cómo está siendo la acogida del público? ¿Qué comentarios han llegado a tus oídos sobre esta obra? ¿Alguna anécdota o curiosidad que quieras compartir con nosotros?

R.- La acogida ha sido fantástica. Mi música ya no sólo suena en Europa, sino que también en el continente asiático y americano, y esto me produce una sensación extraña, entre satisfacción, orgullo y miedo por la responsabilidad que conlleva.

Para muchos directores, el hecho de incluir sonidos electrónicos sincronizados es un reto, un paso más en la música para banda que añade un nuevo elemento dentro del orgánico. Como anécdota, recuerdo una ocasión, con una banda con la que iba a realizar un concierto monográfico como director invitado, que me encontraba realizando un open rehearsal, con invitados, alumnos, compañeros directores, etc… Yo estaba ensayando con la banda en el escenario chequeando los sonidos electrónicos y mientras esperaba en el calderón a que le dieran al play, de repente sonó a todo volumen “¡Ehhh Macarena, aaay!”¡Casi me explota la cabeza de lo que pude reírme!

P.- Una vez que tus obras han sonado en numerosas bandas nacionales e internacionales, ¿con qué te quedas después de haber trabajado con tantos músicos de diferentes países?

R.- Tengo la suerte de poder trabajar con bandas de todo tipo, amateur, profesionales, bandas municipales, en España y fuera… Y hablando solamente de la experiencia musical es curioso cómo, a pesar de la globalización de las bandas de música, cada país sigue teniendo algo especial que los diferencia de otros. La personalidad del músico, la seriedad, el compromiso, la puntualidad, la expresividad, las emociones, la manera de relacionarse, la cultura, etc. existe la creencia de que todo lo de fuera siempre es bueno, pero no es así, es simplemente distinto. No estamos haciendo las cosas tan mal ni tampoco tan bien. Debemos seguir trabajando en esta línea y con nuestra propia personalidad, en ocasiones puede que no seamos los más serios o puntuales, pero en cuanto a entusiasmo y pasión no hay quien nos gane. Eso sí, la experiencia de trabajar en distintos países es siempre maravillosa. No hay límites a la hora de enriquecerte cultural y personalmente. En muchas ocasiones me llevo experiencias inolvidables de las que surgen amistades para siempre, y que la música haga todo esto es mágico.

P.- Desde hace un año aproximadamente diriges la Sociedad Musical La Constancia de Moixent, ¿cuál es el momento actual de esta formación y cómo estás centrando el trabajo en ella?

R.- Pues la verdad es que se encuentra en un buen momento pues somos una gran familia, con inquietudes, con ganas por aprender y mejorar día a día. Son personas maravillosas, me abrieron sus puertas desde el primer día, literalmente, y eso hace que todo sea muy sencillo.

La capacidad de gestión de esta sociedad es inmejorable, el trabajo del presidente y su junta directiva es el que todo director quisiéramos tener siempre con nosotros. Este año organizamos el XXXV Festival Comarcal de Bandas de Música de ``La Costera´´ en el que actuarán en Moixent 18 bandas, dos fines de semanas llenos de buena música con grandes agrupaciones.

Disfruto mucho siendo director titular de una formación ya que puedo desarrollar un proyecto a largo plazo, puedo compartir todo lo que he aprendido con mi experiencia allí y aquí, aprendo día a día de ellos y lo más importante, se crean vínculos personales muy bonitos.

P.- ¿Qué proyectos están en el horizonte y qué nos puedes adelantar de ellos?

R.- En estos momentos acabo de llegar de Lisboa donde he grabado un nuevo CD con Molenaar Edition y la banda de las Fuerzas Aéreas. Por otro lado, estoy muy ilusionado con mi nueva obra POMPEII, se trata de un encargo de la Musikverein Stadtkapelle Bretten en Alemania y su director Ansgar Sailer, una obra que estrenaré muy pronto y con la que ya estoy programando conciertos en España, Portugal, Italia, Holanda, Eslovenia, Alemania, Bélgica, etc… También, vamos a publicar un CD/DVD monográfico sobre mi música dirigido por mí mismo y que hemos grabado con la Banda Municipal de Palma de Mallorca, una formación excepcional. En cuanto a los cursos de dirección, este verano haré en Moixent (16-19 julio), Sella (1-4 julio) y La Bañeza (23-26 julio). Además, también tengo nuevos encargos hasta 2021 por lo que estoy muy contento por ver que cada día son más bandas las que ponen en valor el hecho de realizar un encargo y que esta música vaya ligada de por vida a una sociedad musical y su director.

P.- Para conocer un poco más de cerca tu forma de ser, te proponemos un test de preguntas cortas, ¿preparado?

- Compositores de cabecera: John Williams, Leonard Bernstein, Giacomo Puccini, Johan de Meij, hay tantos…
- Un concierto, sinfonía o pieza que recomiendes para escuchar: Hay una música para cada momento, pero para hoy la Segunda sinfonía de S. Rachmaninoff.
- Un consejo relacionado con la música: Escuchar.
- Tres adjetivos que te definan: Apasionado, trabajador, incansable.
- Un libro: Cualquiera que te haga soñar
- Un lugar para viajar: Cualquiera con la mejor compañía.
- Una película: La vida es bella.
- Algún pasatiempo o hobby: bailar bachata, sí, bachata…
- Una anécdota sobre el escenario: Ehh Macarena, ayy! (Me marcó)
- Un sueño o deseo: Que la música fuera capaz de unir por completo a nuestra sociedad, de curar enfermedades y acabar con el hambre.

P.- Por último y para despedir esta entrevista, ¿te gustaría añadir algo más?

R.- Me gustaría agradecer a todas las personas, entidades, músicos, bandas y directores que programan, escuchan y disfrutan con mi música. Todo mi trabajo es por y para ellos y seguiré siempre haciéndolo con toda mi ilusión, porque estoy convencido de que la música es capaz de salvar vidas y hacer de nuestro mundo un lugar mejor.

Gracias a todo el equipo de Nuestras Bandas de Música por su apoyo y difusión, y por contribuir a que este mundo tan especial de las bandas de música forme parte de la cultura de nuestro país.

Muchas gracias a ti, hasta pronto.

Cecilia Ortuño.
Colaboradora NBM.


Un poco más sobre José Alberto Pina:

José Alberto Pina es un referente en la música para vientos y percusión en nuestro país. Finaliza estudios de Dirección de Orquesta en el Conservatorio Superior de Música de Murcia con José Miguel Rodilla, habiendo también recibido clases de perfeccionamiento con profesores como Sir Colin Davis (London Symphony Orchestra), Enrique García Asensio, José Rafael Pascual-Vilaplana, Jerzy Salwarosky, John Phillips (King’s College London), Jan Cober, Paolo Bellomia (Université de Montréal), Thomas Verrier, Manuel Hernández Silva, Lutz Köhler (Universität der Künste, UDK, Berlín), etc.

Es ganador del I Concurso de Dirección de Orquesta “Ciudad de San Vicente del Raspeig” y del I Concurso Nacional de Dirección de Banda “Ciudad de Puertollano”. Obtiene el 1er premio en el concurso de composición para banda de La Font de la Figuera y es premiado en el II Concurso Iberoamericano de Composición para Banda “Vila de Ortigueira” con la obra El Triángulo de las Bermudas.

Desarrolla su actividad como compositor en la editorial Holandesa Molenaar Edition con la que graba varios CD’s sobre su música.

Es invitado a dirigir bandas en España y el extranjero como la Noord Nederlands Jeugd Orkest, Sociedade de Instruçao e Recreio de Paços da Serra Portugal, Orquestra de Sopros de la EPMVC, Academia d’Artes de Cinfães, Sinfonisches Blasorchester Freiburg, Musikverein Stadtkapelle Bretten e.V., Pihalni Orkester Krško, Complesso Strumentale a fiati Amilcare Ponchielli, o la Bläserphilharmonie Thum.

Ha sido nominado a los Hollywood Music in Media Awards por la obra ‘‘The Island of Light”.

Su compromiso con el mundo bandístico le ha llevado a ser jurado de certámenes, realizar charlas, cursos y MasterClass de dirección y composición, siendo sus trabajos interpretados en todo el mundo y realizando conciertos con bandas de renombre en España, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Alemania, Reino Unido, Suiza, Eslovenia, Italia, Portugal, Brasil, China, Japón y Argentina.

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