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Entrevista con el director Miguel Etchegoncelay

Miguel Etchegoncelay Entrevista NBM

En esta nueva entrevista de Nuestras Bandas de Música hablamos con el director Miguel Etchegoncelay, de nacionalidad francesa y argentina, y con más de veinte años de experiencia en ámbitos profesionales, académicos y de práctica amateur.

Con él hemos hablado para conocer más de cerca su trayectoria, experiencia y proyectos actuales. Esto es lo que ha compartido con nosotros:

 

 

P.- Si volvemos a las raíces… ¿cómo recuerdas tus inicios en la música y cómo nace finalmente tu vocación de Director?

R.- Nací en un pequeño pueblo del interior de la República Argentina, más precisamente en la provincia de Córdoba, a unos 300 km de su capital, que lleva el mismo nombre. Porteña, cuenta aproximadamente con 5.500 habitantes y se encuentra en el llano, al inicio de la pampa húmeda, por lo que la actividad agropecuaria es muy importante. Como es el caso de muchos pueblos del interior de mi país, la posibilidad de realizar actividades extraescolares es importante y con un costo para las familias relativamente bajo.

Entre clases de inglés, partidas de baloncesto, cursos de judo o de pintura, estaba la banda. Recuerdo mis inicios en clase de solfeo, un poco a la vieja usanza, sentado en un banco de escuela con mi maestro Anselmo Ciocca. El ritual se repetía todos los martes por la noche, recitar (¡de memoria!) la teoría de la música de Alberto Williams, uno de los más insignes compositores, pianistas y pedagogos de la música argentina.

Después de aproximadamente dos años de solfeo y sin nunca ver un instrumento, llegó el momento de ir a la banda a buscar mi recompensa. Me recibió el maestro Sebastián Rainone, que era de origen italiano, y que gozaba de una gran reputación en nuestra región. “Aquí tienes”, me dice, “puedes escoger entre un redoblante o una trompa, el saxo que quedaba ya se lo ha llevado tu amigo Pablo”. Mi destino de instrumentista de viento-metal quedó así sellado con ese simple acto. Es verdad que podría haber sido la percusión también...

Cuando regresé a casa con mi trompa, que en Argentina llamamos corno, como en la lengua italiana, mis padres y yo nos miramos, y entre risas y comentarios nos preguntamos qué se podría hacer con tal instrumento. Con una gran dosis de ignorancia, yo estaba todavía muy lejos de saber que entre las literaturas más significativas de la música escrita para vientos, se encuentra la música para trompa. Por supuesto no tenía ninguna idea de los Mozart, Beethoven, Brahms, ni de los Mahlers o Strauss…

Mi debut en la Banda Municipal de Porteña, con casi diez años, ya bajo la dirección del que fuera luego mi maestro y amigo Jorge Olocco, fue con El Danubio Azul de Johann Strauss.

Unos meses después, mi maestro me sugiere, por razones que ya no recuerdo, que me pase a la trompeta. La idea me agrada, pues la trompeta era, en mi imaginario, más representativa en la música que yo escuchaba por esos años, más ligada al jazz y a lo popular.

Transcurre entonces así una buena parte de mi vida de estudiante en el pueblo, ligada a la música en general y a la trompeta en particular.

Mes de noviembre, fin de escuela secundaria, fin de ciclo lectivo, fin de la adolescencia, momento bisagra en mi vida. La gran disyuntiva era continuar mis estudios en la universidad o seguir haciendo música, eventualmente ingresar al conservatorio o la escuela de artes de la Universidad de Córdoba.

El peso de ciertos mandatos familiares, los usos y costumbres, además de la incertidumbre de lo que podría ser mi futuro de músico, hicieron que me inclinara hacia estudios en ciencias químicas. Ambos mis padres, eran profesionales en el área de la salud.

Un año de matemática, física y fórmulas químicas, además de ingresar a la Orquestra Sinfónica Juvenil de Córdoba, me dieron el empujón final para regresar a lo que había decidido iba a ser mi vida. La trompeta y la música.

Esa fórmula con el tiempo y la madurez se invertiría. Pasaría a ser la música y la trompeta, para luego ser sólo la música, ya sin la práctica instrumental.

Durante mis estudios en el Conservatorio Provincial y en la Escuela de Artes de la Universidad de Córdoba, de trompeta y composición respectivamente, sentiría que la dirección instrumental era algo que me llamaba la atención, sin saber realmente el por qué. El primer flechazo verdadero sucedió un 25 de mayo, día de nuestra fecha patria más importante. La banda de la escuela de música donde yo enseñaba tenía que amenizar el acto patrio y cumplir con el protocolo oficial, y entre otras cosas tocar el himno nacional, pero nos faltaba un detalle, no teníamos director. El encargado del área de cultura nos pregunta si alguien quería y sobre todo si podía hacerlo. “Yo lo hago” dije con extraña seguridad, lanzándome inconscientemente al reto sin saber realmente si sería capaz.

Nuestro himno nacional, música hermosa, de tradición clásica, ligada sobre todo a la tradición operística italiana, es técnica y musicalmente muy difícil. Desde el primer tutti inicial, un arpegio en Si bemol que funciona a modo de fanfarria, experimenté una sensación extraña, mezcla de éxtasis y de incredulidad, me resultaba fascinante el hecho de producir sonido con mis manos.

Mi destino de maestro quedaría entonces así sellado, también con un simple acto. Este debut, como muchos otros en la música, fue totalmente empírico. Supongo que la inconciencia y la candidez juveniles estaban implicadas en el asunto.

P.- Después fortaleciste tu formación en Argentina, Italia y Francia, a lo largo de dicho proceso, ¿quiénes han sido tus referentes en los diferentes campos y qué destacarías de tu aprendizaje con ellos?

R.- Cuando me doy cuenta de que me interesa tanto la dirección, empiezo a buscar posibilidades de formación. La única escuela de gran reputación en Argentina en ese momento era la Universidad Nacional de La Plata, ciudad vecina a Buenos Aires, y bastante lejana de mi casa. Decido quedarme entonces en Córdoba capital. Si bien la posibilidad de estudiar dirección no existía específicamente, había buenos maestros en la ciudad con los cuales poder trabajar. Mi primer curso formal fue en el marco de la carrera de composición en la Universidad Nacional de Córdoba, donde el maestro titular de la Orquesta Sinfónica de la ciudad dictaba una materia llamada “Iniciación a la dirección instrumental para compositores”. Carlos Giraudo, se había formado en Alemania, después de pasar por la Universidad de La Plata. Fue mi primer gran influencia y modelo en muchos aspectos. Muchos de los conceptos técnicos que utilizo incluso hoy en mis clases vienen de esa época. También tuve la suerte de tocar muchos años bajo su dirección en la Orquesta Juvenil del Teatro Libertador, haciendo repertorio, pero sobre todo observando atentamente lo que sucedía en los ensayos.

Dejé Córdoba relativamente tarde, con 29 años, diciéndome que si quería realmente dirigir tenía que salir a buscar una formación en el exterior. Renuncio entonces, y no sin interrogantes, a mi puesto de trompeta en la Banda Sinfónica de la Provincia de Córdoba, y me voy para Suiza, por recomendación de otro de mis maestros, el compositor Vicente Moncho, quien fuera mi profesor de orquestación en la universidad y miembro del comité de WASBE (World Association of Symphonic Bands and Ensembles) por esos años.

Vicente mi dijo “si vas a Suiza tienes que conocer a Franco Cesarini y a Felix Hauswirth, tengo sólo unos teléfonos para que los contactes, o bien puedes llamar a Lorenzo Della Fonte para que te eche una mano y te los presente”. Me pareció más adecuado que alguien me los presentara. Della Fonte, maestro italiano, profesor en el conservatorio de Turín, había dirigido como invitado a nuestra banda de Córdoba y me pareció que con esa conexión sería más fácil. Fue así que conocí a Franco Cesarini, en torno a un risotto en un restaurante vecino a Lugano. No recuerdo demasiado la conversación, pero si que la mayoría de la charla fue en italiano, lengua que yo no conocía en absoluto. Mi impresión fue excelente.

Conocer a Felix me llevó muchas más llamadas telefónicas. Finalmente tuve la suerte de asistir a una de sus clases en el Conservatorio de Basilea y pude conocerlo personalmente. Regresé a Argentina a concluir la temporada de la banda y luego decidí volver a Zurich ya para ingresar al conservatorio a estudiar con Franco Cesarini a finales de 1999.

Durante mis estudios en Zurich, me enteré de la inauguración de una nueva escuela en Italia, el Instituto Superior Europeo Bandístico de Trento, donde también enseñaba el maestro Cesarini. Como no disponía de demasiados medios económicos, les escribí una carta, manifestando mi interés por estudiar allí. Me invitan a hacer el examen. Ingreso al tercer año de la formación. Tuvieron además el enorme gesto de ofrecerme una beca que cubría mis gastos de pensión durante los fines de semana que yo viniera a los cursos.

La idea de ir al ISEB surge cuando veo por casualidad, a uno de sus profesores dirigiendo un concierto en Suiza que me deja boquiabierto al escucharlo. Yo sabía que había una manera de dirigir diferente a la que yo tenía, una manera no sólo funcional y clara, sino también artística, aunque no podía explicarlo demasiado en palabras. Al ver el ejemplo en directo me dije que era eso exactamente lo que estaba buscando. El maestro se llamaba Jan Cober.

Mis tres años en Trento fueron cruciales en muchos aspectos. No sólo modifiqué radicalmente mi visión de la dirección, sino que recibí enseñanzas que me marcaron profundamente, todavía hoy sigo recogiendo sus frutos. Le debo mucho a ese Instituto y a sus maestros. Muchos de mis camaradas de clase de esa época son amigos entrañables hoy.

Resumiendo, Franco Cesarini fue mi profesor principal en Zurich, recuerdo de él las largas charlas, sus clases de orquestación, su visión de la banda, y sobre todo su compromiso y juicio críticos. Es un músico completo, excelente en todos los ámbitos que toca. Hoy me honra con su amistad.

He hecho también un máster de dirección en el Conservatorio de Basilea, con Félix Hauswirth, de quien Franco fuera también alumno. Con Félix he aprendido a estructurar mi pensamiento, a ser más exigente y riguroso, además del gusto por conocer el gran repertorio del ensamble de vientos. Seguimos intercambiando regularmente sobre estos temas cuando nos vemos en las reuniones de WASBE y trabajamos juntos en los comités artísticos de nuestros congresos. Tengo un gran respeto por su aporte a la banda.

La persona que me marcó a fuego, en cambio, fue el maestro Cober. Tuve la fortuna de trabajar con él tres años. Con el tiempo he procesado lentamente toda la información que él destilaba, en filigranas, durante sus cursos. Lo más importante para mí era esa cualidad increíble de relacionar gesto y sonido de una manera indisociable e inequívoca. Se veía simple y natural, un gesto bien hecho incluía toda la información funcional necesaria pero también arte. Todas sus clases comenzaban y terminaban con conceptos musicales. Desde allí se iba a lo técnico, y no al revés. He trabajado muchísimo en esos conceptos para intentar acercarme lo más posible a esa idea de dirección, la que provoca una atmósfera y espacios adecuados para que los músicos tengan la sensación de libertad, haciéndose uno presente cuando es necesario y retirándose del ensamble cuando la intervención es redundante, aunque siempre con un lenguaje corporal presente, conectado, siempre influenciando el sonido y el carácter de la ejecución. Me ha sucedido mucho que gente etiquete mi escuela de dirección y me diga de dónde viene uno, una especie de encasillamiento. Me tiene sin cuidado, y al contrario, lo tomo como un cumplido. Sin embargo, un verdadero maestro se comunica a través de un lenguaje que le es propio, único e irrepetible.

Durante mis años de formación también he tenido la fortuna de conocer a otros maestros de los cuales he aprendido mucho, Tim Reynish es uno de ellos. Me encantan su militantismo para con la banda y su compromiso acérrimo con el repertorio de calidad. Mucho de lo que tocamos en Europa fue generado por su impulso, sobre todo el repertorio inglés de los últimos 40 años. Un gran señor. Otro maestro impactante por su capacidad para generar proyectos y con quien he aprendido mucho es Eugene Corporon. Muy racional y quirúrgico en su trabajo, extremadamente profesional, una escuela diferente, cierto, pero muy potente. Por último no puedo dejar de mencionar a José Rafael Pascual Vilaplana, con quien comparto muchas de sus visiones y acciones con respecto a la banda en los siglos XX - XXI. José a tenido la deferencia de invitarme a dar clases en sus cursos y hemos coincidido numerosas veces, ya sea en España o en Francia. Es un gran colega para mí y un referente inevitable en el movimiento bandístico español y europeo. Además de su talento artístico, su dimensión humana es de una riqueza inmensa. Cada encuentro con José es un momento único.

Admiro mucho también el trabajo de compositores como Andrés Valero, José Suñer, Luis Serrano, José Miguel Fayos y Santiago Quinto, y el de maestros como Pablo Márquez, Frank De Vuyst, Ángel Hernández Azorín, o Rafael Agulló, a los que conozco bien y con los que he compartido momentos muy agradables. Sus aportes al mundo de la banda no sólo son cruciales, sino que marcan tendencia.

En ese aspecto, y visto desde fuera, el movimiento bandístico español es, a mi entender uno de los más importantes del mundo, por su diversidad, riqueza, densidad e historia, pero sobre todo por su dinamismo.

Estas figuras que he nombrado han obrado enormemente para que la banda siga transcurriendo su lento camino desde la periferia al centro de la vida cultural, ayudando a que se normalice en el trayecto, no ya solamente cumpliendo con su rol de amenizar eventos religiosos, militares o sociales, sino para transformarse en un verdadero vehículo cultural, de música erudita, con un poder de penetración capaz de atravesar todas las capas del tejido social, de manera inclusiva y democrática. No hay otro tipo de ensamble, en este sentido, comparable a la banda.

P.- Como director has sido invitado a dirigir numerosas formaciones en numerosos países como México, Austria, España, Alemania, Francia, Italia, Argentina o Eslovenia. Te pedimos que hagas un pequeño recorrido por algunas de ellas, destacando las experiencias vividas y el perfil de las diferentes formaciones.

R.- Toda experiencia es enriquecedora, si partimos de la premisa de que siempre se puede mejorar y aprender algo. La fortuna que he tenido aquí en Europa es de estar confrontado a una gran diversidad cultural. Ese simple hecho me ha enseñado a ser más tolerante, más flexible, a tener una mayor capacidad de adaptación. Un ejemplo concreto es mi situación actual. Vivo en la región de tres fronteras, donde limitan Francia, Alemania y Suiza. Cada semana trabajo en los tres países, con grupos de nivel y características diferentes, por supuesto cambiando lengua y modismos. Me sucede de estar trabajando con una banda de pueblo en Suiza, para luego pasar a un grupo de estudiantes profesionales o un grupo de niños en el Conservatorio de Estrasburgo en Francia, y luego regresar a casa por el otro lado del Rin y dirigir la Freiburger Blasorchester de Alemania, banda importante formada por estudiantes, profesores y amateurs de buen nivel. Siempre tengo que trabajar con públicos diferentes, eso me obliga no sólo a adaptar estrategias, sino a regular tiempos de ensayo y expectativas de resultado. Es más difícil trabajar así, pero es enriquecedor.

Mis experiencias en el extranjero han estado ligadas a los ámbitos académicos o profesionales, y casi siempre con un componente pedagógico. No falta nunca un curso de dirección, un encuentro, charla o conferencia sobre repertorio o sobre temáticas ligadas a la banda. Dedico mucho tiempo también a la pedagogía de la dirección. Intercambiar ideas con mis alumnos, ayudarles a construir un pensamiento y juicio crítico me parece fundamental, además de estimular el buen gusto, una estética clara de lo que debe ser la banda hoy, sin dejar de lado por supuesto el trabajo técnico, fundamental para una carrera profesional.

Una de mis últimas experiencias vividas fue mi primera visita a México en septiembre pasado. Culturalmente he estado ligado a ese país por su historia, por su literatura y por supuesto por su lengua. Fue una profunda emoción conocer el país y compartir con su gente. Pasé 6 días en Oaxaca, estado situado al sur oeste de México a unos 450 km de Ciudad de México. Se organizaba el primer encuentro de directores de bandas de música. La secretaría de cultura de Oaxaca ofreció alojamiento y comida a 120 maestros que se dieron cita en el Teatro Macedonio Alcalá de Oaxaca para asistir al curso. Fue una de las experiencias humanas mas fuertes que me han tocado vivir. La gran mayoría de los maestros poseían un bagaje musical importante, aunque adquirido de forma empírica, muchos escribían sus propias músicas y se mostraban íntimamente ligados a sus repertorios tradicionales, de fuerte tradición folclórica. Oaxaca cuenta con un gran número de grupos étnicos, no sólo con sus lenguas nativas, sino también con sus bailes, cantos y comidas típicas. La riqueza cultural es multicolor, y posee una vitalidad increíble. Las clases iban desde temprano por la mañana hasta entrada la noche, casi sin pausas. Se tocaron todos los temas habidos y por haber. La avidez de los maestros era tan grande que parecía que las preguntas no se acabarían nunca. La Banda Profesional del Estado de Oaxaca nos sirvió como grupo soporte. Trabajamos sobre un repertorio casi exclusivamente mexicano, fue muy interesante ver como los maestros navegaban con total naturalidad a través de los complejos rítmicos folclóricos de su música, los cuales nos darían a nosotros, en Europa, buenos dolores de cabeza. Volveré a Oaxaca en agosto de 2020 para un segundo encuentro de maestros.

Otros proyectos que me han marcado mucho han sido la Banda Nacional de Jóvenes de Francia, donde por primera vez llegaba un maestro extranjero a la tarima; la Banda Mundial de Jóvenes en el Festival Mid-Europa de Austria, o mi debut en Estados Unidos, en las universidades de Duke y de Siracusa. Fueron experiencias intensas.

He tenido la fortuna de visitar España en muchas oportunidades para dirigir y dar cursos. He estado en Galicia, Alicante, Valencia, Aragón y Cataluña; trabajando con la Banda de Pontevedra, la Banda de Lalín, la Banda de Jóvenes de Aragón, entre otras. Siempre es un placer enorme volver a España, país al que estoy ligado por mis ancestros y su cultura, y al que quiero mucho. Mi próxima visita será a Cataluña, para dirigir la Banda Municipal de Barcelona en febrero 2020. 

P.- A nivel general, ¿qué valores intentas transmitir cuando subes a la tarima?

R.- Honestidad con la obra, compromiso con el compositor. Una lectura respetuosa del texto, para ofrecer una versión lo más cercana posible a las intenciones del autor. Intento además obtener mi sonido ideal, dentro de lo posible. Me importa mucho establecer una idea clara de cómo tocar las notas y por qué. La banda es un camaleón, puede transformarse rápidamente según toques música sinfónica de tradición clásico-romántica, o música de cámara con una plantilla más pequeña, o música contemporánea con una plantilla de geometría variable, o jazz tipo Big Band, o música popular… en fin, las posibilidades de la banda son múltiples, y puede ser muy eficaz en todos esos lenguajes, a condición de que el maestro sea un poco políglota y comprenda lo que está haciendo, y que el sonido y el estilo sean adaptados en consecuencia. Es muy común escuchar conciertos de banda donde al cabo de 15 minutos de programa, todo tiene un gusto uniforme. Donde da lo mismo tocar una marcha mora, una obertura de ópera o una obra original, todo sonará igual, por lo general fuerte, y con variaciones de color que oscilan en la zona de los grises.

Me importa también mucho la dicción, el fraseo, qué es lo que se está diciendo. Este punto va ligado a una dramaturgia clara. Técnicamente los parámetros importantes aquí son la articulación y el equilibrio de la textura. Insisto bastante sobre este punto por lo general. Menciono también el tema de la afinación, aunque prefiero confiar en mis músicos, que por lo general escuchan bien. El problema de la afinación está ligado a una producción sonora adecuada, a una intención musical, a un color y a un equilibrio. Si esto está resuelto correctamente, la buena afinación vendrá en consecuencia.

Siempre recuerdo al maestro Tim Reynish cuando decía en sus ensayos que el forte es una dinámica suave, y que nos sacáramos de encima toda la gordura de las notas largas.

Me gusta trabajar rápido y comenzar siempre por la música y su mensaje global, para luego ir hacia los detalles técnicos más pequeños, sin perder de vista la integralidad de la obra. Hablar lo menos posible y tratar de recrear la atmósfera necesaria con mi gesto, para embarcar al músico en la interpretación. La idea sería que el músico sepa en cada momento del concierto el cómo y el por qué de cada nota que se toca. Sólo el gesto tiene la potencia necesaria para comunicar estos aspectos, la palabra siempre es ambigua y nos queda corta, incluso las de la terminología oficial de la teoría de la música. Cuando pedimos a un músico de habla hispana que toque dulce, a un italiano que toque dolce, y un francés que toque doux, no estoy seguro de que los tres comprendan la misma cosa. El gesto es el aglutinante en toda esta historia.

P.- Actualmente, eres profesor en el Conservatorio de Estrasburgo, y la Academia Superior de Música, ¿qué destacarías de la forma y las principales cuestiones a trabajar con los músicos?

R.- El Conservatorio de Estrasburgo y la Academia Superior de Música, la cual forma parte de la Alta Escuela de Artes del Rin (HEAR) son dos entidades diferentes, pero que cohabitan en el mismo edificio. Muchos de sus recursos humanos y materiales están mutualizados.

Algunos profesores del cuerpo docente estamos presentes en las dos entidades. Con los años hemos logrado instalar la idea de que la dirección se puede estudiar globalmente sin hacer distinción, al menos al inicio, de especialidades. Es posible estudiar en Estraburgo desde el nivel inicial hasta el máster lo que llamamos dirección de ensamble instrumental. No hacemos, por ejemplo, la distinción entre la banda y la orquesta. Simplemente abordamos la materia en sentido amplio desde el punto de vista técnico, y luego nos consagramos a repertorios diversos. La idea es que el alumno sea capaz de asumir la dirección de un ensamble instrumental de la tipología que sea, con criterio, autonomía y visión artística. En el conservatorio comparto la clase con mi queridísimo colega Theodor Guschlbauer, de origen austríaco, gran maestro mozartiano, especializado en la ópera y exalumno de Karajan. Theodor tiene 84 años y es un ejemplo de dedicación y amor a la música, es impresionante verlo dirigir todo el repertorio de memoria. Somos muy afortunados en poder contar con él. La clase cuenta con unos 15 alumnos, de diferentes nacionalides (Estados Unidos, México, Colombia, Alemania, Argentina) además de alumnos franceses. Los alumnos trabajan todas las semanas conmigo y con Theodor sobre repertorios diferentes. Las dos clases son muy complementarias.

En la academia superior, podemos otorgar los diplomas de licenciatura y máster. La formación es generalista al inicio y luego se especializa en función del proyecto del alumno. Algunos querrán dedicarse a la ópera, otros a los sinfónico, otros a la banda, otros a lo contemporáneo. Aquí somos tres profesores con perfiles bien distintos, lo cual es una riqueza para la formación del alumno y para la escuela. El tercer colega se llama Jean-Philippe Wurtz, y se especializa en música contemporánea.

Mis clases por lo general tienen siempre un componente técnico importante. Insisto mucho en este aspecto. Luego se habla de repertorio todas las semanas, por lo general presentando a un compositor y su producción. Hacemos también trabajos de orquestación. Intento que se intercambie y se hable mucho en las clases. Es importante que los conceptos se discutan.

Durante el año lectivo tenemos una serie de momentos prácticos con los diferentes ensambles de la escuela. Dos orquestas sinfónicas, cuatro bandas, una brass band, un ensamble de música contemporánea, entre otros.

P.- También eres miembro del comité director de World Association of Symphonic Bands and Ensembles, ¿qué destacarías de este colectivo y qué objetivos te propones como futuro candidato a la presidencia?

R.- Soy miembro de esta asociación mundial, única en su género, desde 1992. He trabajado en diferentes áreas de la organización, por ejemplo en la traducción de textos al español para nuestras publicaciones. Hoy tenemos dos, una de formato digital que se llama WASBE World, y la otra, en papel, que es el ya conocido WASBE Journal.

A partir de 2015 tengo el honor de formar parte del comité director. En el seno de esta instancia también tengo diferentes roles, como son ser jurado del concurso de composición, estar en los comités de planificación artística para nuestras conferencias o bien presidir el grupo de trabajo que se llama educación y repertorio. Esta es mi nueva función después de nuestra conferencia en Buñol de julio pasado. Me dedico sobre todo a supervisar las publicaciones semanales en Facebook y en nuestro sitio Web, referidos al repertorio. Cada semana presentamos a un compositor con una obra en particular. La “Composition of the Week” nos sirve no sólo para orientar los reflectores hacia un compositor determinado, sino también para poner de manifiesto la riqueza de la creación contemporánea para la banda. El único criterio de esta selección es la calidad de la obra. Por lo general son los miembros de WASBE o los compositores mismos que nos proponen los títulos. Luego en la comisión decidimos qué es lo que publicaremos.

WASBE cumplirá 40 años en 2021. La historia comienza en Manchester en 1981, cuando un grupo de maestros visionarios se dan cuenta de la necesidad de unir fuerzas para trabajar en pos de la normalización de la banda como vehículo artístico serio y de calidad. En esa primera conferencia ya estaban dos de mis maestros, Tim Reynish (se hizo en su escuela) y Félix Hauswirth. Para mí es todo un honor el hecho de aportar mi apoyo y trabajar por esta asociación. Somos simplemente un grupo de personas que creemos fervientemente en la banda y en todo su potencial expresivo, además de su capacidad para ser un vector de cohesión social. El hecho de querer nivelar hacia arriba nos ha costado el mote de elitistas. Es comprensible, aunque seguramente el tiempo equilibrará las cosas. Alguien tiene que hacer el trabajo sucio de desplazar fronteras.

He sido también candidato a la presidencia de la asociación para el período 2021 - 2013, juntamente con mi colega canadiense Colleen Richardson, quien ha resultado elegida. El hecho de haber sido tenido en cuenta para formar parte de esta elección como candidato fue un gran reconocimiento, y estoy profundamente agradecido por ello.

P.- En cuanto al futuro próximo, ¿en qué otros proyectos te encuentras inmerso?

R.- Se avecinan muchos conciertos en un futuro próximo. Hay una serie de proyectos interesantes, como la presentación de la obra FOCUS de Eddie Sauter, para orquesta de cuerdas, saxofón solista, harpa y batería, para celebrar los 40 años de nuestro departamento de músicas improvisadas del conservatorio. Otro concierto interesante es el que dará la banda del conservatorio sobre un repertorio dedicado exclusivamente a compositores que forman parte de lo que se considera como minorías en el mundo de la música, como las mujeres, los de origen étnico diferente, los afroamericanos, los LGBTQ, etc. El programa se llamará “Colourful” y será dirigido por mis alumnos.

Un concierto con la Freiburger Blasorchester y Rubén Simeó en noviembre, que daremos también en enero en el congreso internacional de Ulm, Alemania, allí también presentaré nuevos repertorios y haré una conferencia sobre repertorio latinoamericano. Conciertos en suiza con mis bandas de Laufen, Biberist y Reinach, con esta última haremos un programa completamente japonés. Luego en febrero iré a Barcelona para dirigir la banda municipal, a Italia a dar un curso para la federación trentina de bandas, a Westerbald, Alemania a dirigir un proyecto de banda de federación. Habrá luego un proyecto sobre música latinoamericana con la banda Ad-Hoc en Suiza…

Bueno, las temporadas son así, siempre cargadas, siempre en movimiento, con muchas cosas, pero agradecido de poder hacer de mi pasión mi trabajo. La clave para mí es la planificación, la organización y por supuesto el estudio. Imposible de llevar adelante con éxito todas estas cosas sin un trabajo sostenido. Atesoro mucho los momentos de calma y de pausa, que son donde uno se regenera, reflexiona, lee, y sobre todo se vuelve más creativo. Esos momentos son cada vez más escasos, es de lo único que me quejo un poquito.

P.- Para terminar, ¿te gustaría destacar añadir algo más?

R.- Sólo agradecerles el espacio y la oportunidad que me han brindado para contarles un poquito de mi vida. Quiero también felicitarlos por el trabajo que lleváis adelante. Los sigo desde hace un buen tiempo ya. El hecho de tener información de primera mano con lo que sucede no sólo en el medio español, sino también más allá de sus fronteras, es muy importante. Por ello valoro mucho lo que realizan.

Les deseo todo lo mejor en el futuro. Por mi parte estoy a vuestra disposición para lo que pudierais necesitar.

Pues con esas palabras del director internacional, Miguel Etchegoncelay, ponemos punto y final a esta entrevista. Muchas gracias Miguel, te deseamos lo mejor en el futuro.

Cecilia Ortuño.
Colaboradora NBM.


Un poco más sobre Miguel Etchegoncelay:

 

Miguel Etchegoncelay (Córdoba, Argentina, 1970) estudió composición y dirección en su país natal, como así también en Italia, Suiza y Francia, donde reside actualmente.

Es titular de masters de dirección de los conservatorios de Basilea y de Zurich, como así también de un master en Gestión y Política de la Cultura de la Universidad de Estrasburgo.
Entre sus maestros se encuentran Franco Cesarini, Felix Hauswirth, Jan Cober, Eugene Corporon y Tim Reynish.

Miguel Etchegoncelay dirige y enseña regularmente en toda Europa, Estados Unidos y América Latina.

Actualmente es profesor de dirección de orquesta del Conservatorio de Música y Académia Superior de Música de Estrasburgo. Es titular de varios ensambles musicales en la région de « tres fronteras », Suiza, Alemania y Francia.

Es miembro del comité director de la Asociación Mundial de Bandas y Ensambles (WASBE). Sus trabajos se publican desde 2015 en Star Music Publishing (Alemania).

PERFIL
• Más de 20 años de experiencia en los ámbitos profesionales, académicos y de práctica amateur. Dinámico y muy comprometido con la pedagogía en general, como así también en la pedagogía de la dirección instrumental en particular. Organizado y bien estructurado en la gestión de proyectos. Con experiencia y autonomía en la dirección de todo tipo de ensamble instrumental, orquesta sinfónica, banda sinfónica, Brass-Band, ensamble de metales, ensambles contemporáneos con plantillas variables, producciones escénicas. Responsable, flexible y exigente. Vasto conocimiento del repertorio. Con competencias adaptadas al trabajo en equipo, especialmente en lo referente a ámbitos multiculturales.

FORMACIÓN
• Trompeta y Composición (Conservatorio de Música de Córdoba, Universidad Nacional de Córdoba, Argentina)
• Masters en dirección (Conservatorios de Zurich y de Basilea, Suiza; Instituto Superior Europeo Bandístico, Trento, Italia)
• Dirección de Escuela de Música (Centro Departamental para la Música y la Cultura, CDMC 68, Francia)
• Master en « Política y Gestión de la Cultura », Universidad de Estrasburgo, Ciencias Políticas
• Titular del Diploma de Estado francés (DE) en Dirección de Ensambles Instrumentales

IDIOMAS
• Español (Lengua materna)
• Francés, Inglés (muy buenos conocimientos, oral y escrito)
• Alemán, Italiano (buenos conocimientos, oral)

OCUPACIÓN ACTUAL
• Profesor de Dirección de Ensambles instrumentales en el Conservatorio de Estrasburgo, Francia (2005)
• Profesor de Dirección de Ensambles instrumentales en la Haute École des Arts du Rhin, Francia (2011)
• Dirección musical de diversos ensambles instrumentales: Freiburger Blasorchester (Alemania); Stadtharmonie Laufen, Musikgesellschaft Reinach, Musikgesellschaft Biberist (Suiza); Orchestre d’harmonie de Valdoie (Francia).
http://www.conservatoire.strasbourg.eu
http://www.hear.fr

PROYECTOS EN CURSO
• Conferencia – Concierto en el Congreso Internacional de Ensambles de viento, IBK Ulm, Alemania, enero 2020
• Profesor invitado « 2do Encuentro International de maestros » Perú, Enero 2020
• Director invitado « Banda Municipal de Barcelona » Febrero 2020
• Profesor invitado, Federación de bandas del Trentino, Italia, marzo 2020.
• Director invitado, Kreismusikverband Westerwald Sinfonisches Blasorcheter, Alemania, marzo 2020.
• Director invitado, Ad-Hoc Blasorchester Nordwestschweiz, Suiza, marzo 2020.
• Profesor invitado, '2do encuentro de directores de bandas de música' Oaxaca, México, agosto 2020.

EXPERIENCIA PROFESIONAL
• Profesor invitado « 1er Encuentro Internacional de Maestros de Banda » Oaxacan, México, septiembre 2019
• Director invitado « Landesblasorchester Baden-Württenberg », septiembre 2019
• Director invitado, producción discográfica, Orquesta Sinfónica de Mulhouse, Francia, mayo 2019
• Profesor invitado « Landesverband der Musikschulen Baden-Württemberg», Alemania, febrero 2019
• Profesor invitado « Accademia Musicale NEBROIDEA – Pentamusa. Sicilia, Italia, enero 2019
• Profesor invitado « Cadence », Región Gran-Este, Francia, 2018 – 2019
• Orquesta Sinfónica de Mulhouse - Brass, Francia 2017 - 2019
• Director y profesor invitado «Festival Mid-Europa 2018», WYWOP (World Youth Wind Orchestra Project), WAWOP (World Adult Wind Orchestra Project) Schladming, Austria, julio 2018
• Director titular « Musikverein Egringen » Alemania, 2004 - 2018
• Director invitado « Banda Municipal de Pontevedra » España, julio 2018
• Director invitado Escuela de Música de Emslandes, Alemania, julio 2018
• Director invitado « Bläserphilarmonie Aachen », Alemania, junio 2018
• Director invitado « Banda de Hospitalet de l’Infant », España, abril 2018
• Profesor invitado « Académia de dirección de Val d’Albaida », Valencia, España, enero 2018
• Director invitado, « Banda Sinfónica de Córdoba » Argentine, septembre 2017
• Profesor invitado « Landesverband der Musikschulen Baden-Würtenbergs », Alemania 2017
• Director invitado « Syracuse University Wind Ensemble », EE.UU, marzo 2017
• Director invitado « Duke University Wind Ensemble » EE.UU, marzo 2017
• Profesor invitado, Curso de Dirección Federación catalana de bandas, España, junio 2017
• Director invitado « Orquesta Filarmónica de Estrasburgo » Colt Silvers Sinfónico», julio 2016
• Profesor invitado « Federación musical de Alicante », España, marzo 2016
• Profesor invitado « Conservatorio de Música de Córdoba », Argentina, agosto 2015.
• Profesor invitado « Landesverband der Musikschulen Baden-Württenbergs » octubre 2015
• Profesor invitado « Südtiroler Dirigier-Werkstatt » Merano, Italia 2014
• Profesor invitado, Lignano Sabbiadore, Udine, Italia, 2013
• Profesor invitado, « ISEB, Instituto Superior Europeo Bandístico», Trento, Italia, 2013
• Profesor invitado « Bundesakademie Trossingen » Trossingen, Alemania, 2013
• Director titular de « GECA Brass » (Ensemble de metales profesional), Francia, 2007 - 2013
• Profesor de la Federación de Música de Franche-Comté, FMFC Besançon, Francia, 2011 – 2015
• Profesor en « CDMC de haute Alsace » Guebwiller, Francia, 2011 – 2014
• Director invitado « Banda de la federación musical de Trento », Italia 2012
• Director invitado « Banda de la federación musical de Franche-Comté », Francia, 2012
• Director invitado « Orchestre national d’harmonie des Jeunes », Francia, 2009 – 2010
• Director invitado « Banda de Jóvenes de la Provincia de Aragón » España, 2010 – 2011
• Director invitado « Festival Mid-Europa », WYWOP (World Youth Wind Orchestra Project) Schladming, Austria, 2012
• Director invitado «UPOL Symphonic Winds, Universidad de Ljubljana » Slovénie. 2009
• Director invitado «Rovereto Wind Orchestra», Italia 2006
• Director invitado «Aulos Blasorchester », Lucerna, Suiza 2005
• Director titular « Banda Concordia Allschwil », Suiza 2004
• Director titular « Landwehr de Fribourg », Suiza 2004 – 2005
• Director titular « Feldmusik Willisau-Land », Suiza 2004 – 2005
• Director de la Escuela de Música de Hégenheim, Francia, 2002 - 2012

CONFERENCIAS, CONCURSOS Y PREMIOS
• Conferencia « Nuevos repertorios » Academia de dirección WMC “Blow”Kerkrade, julio 2019
• Jurado «Metafoor » Trossingen, febrero 2019
• Conferencia « Nuevos repertorios para ensamble instrumental». UD68, Francia, enero 2019
• Conferencia en Congreso Internacional de Ensambles de viento IBK Ulm, Alemania, 2018
• Jurado « World Music Contest », Kerkrade, Holanda, julio 2017
• Jurado « Festival Federal Suizo », Montreaux, Suiza 2016
• Jurado “Concurso de composición Festival de Isla Verde » Argentina, 2012 - 2016
• Jurado « Concurso de La Sénia», España, 2014
• Jurado « Fiesta Cantonal de Thurgovie », Suiza, 2014
• Jurado « World Music Contest », WMC, Kerkrade, Holanda 2013
• Jurado « Festival Nacional de Música de Alemania » Chemnitz, Alemania, 2013
• Jurado « Diplôme d’État de Direction d’Ensembles instrumentaux », Bretaña, Francia, 2009
• Jurado « Concurso de Composición de Villa de Ortigueira » España, 2009.
• Jurado « Diplôme d’Aptitude de Direction des Sociétés Musicales, DADSM » CMF, Paris 2010
• Jurado « Concurso Internacional de Riva del Garda » Italia, 2012
• Conferencia « Regards croisés sur la situation transfrontalière, France, Suisse, Allemagne», Coloquio FSMA, Estrasburgo, 2008
• Conferencia « Asociación Española de Directores de Banda » Congreso de Yecla, España, 2009
• Conferencia « 2do Congreso Internacional de Ensambles de viento» Ortigueira, España, 2009
• Premio «Louis Amstrong Jazz Award» West Holmes High School, Ohio, EE.UU, 1989

EDICIONES
• Producción discográfica « Russie Éternelle » GECA Brass, Estudios Bauer, Alemania 2012
• Artículos para el Periódico especializado « WASBE Journal». 1995 - 2017
• Edición « Symphonie pour Musique d’Harmonie en Sib », Serie Prestigio de la Música Francesa Éditions Robert Martin, 2011
• Star Music Publishing, edición de arreglos y composiciones propias, desde 2015
http://starmusicpublishing.com/composers-arrangers/miguel-etchegoncelay/


OTRAS ACTIVIDADES
• Miembro de la Comisión Musical de « CISM Confederación Internacional de Sociedades Musicales», 2011 – 2013
• Miembro del comité director de WASBE « World Association of Symphonic Bands and Ensembles » 2015 – 2021.
Candidato a la presidencia para el período 2021- 2023.

 

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