Entrevista a la directora Isabel María Rubio Molina

La colaboradora de NBM, Cecilia Ortuño nos acerca el trabajo, las reflexiones y la carrera de la directora Isabel María Rubio Molina. 

En esta nueva entrevista de Nuestras Bandas de Música hablamos con Isabel María Rubio Molina. En la actualidad es directora de la Banda de Música de Lalín (Pontevedra), así como profesora de Análisis Musical, Coro, Banda, Percusión y Música de Cámara en el Conservatorio Profesional de Música de la misma localidad.

Muy amablemente nos ha atendido, y esto es lo que nos ha contado de su compromiso musical y situación actual:

P.- ¿Cómo fueron sus inicios musicales y qué le llevó a tomar el camino de la dirección?
La mayor parte de mi vida ha estado vinculada a la banda de música de mi pueblo, Águilas. Aunque nací en Abarán, de donde es toda mi familia, crecí en ese maravilloso pueblo de costa.
A los 6 años comencé mis estudios musicales en la especialidad de Percusión en el Patronato Musical Aguileño “Francisco Díaz Romero”. Más tarde continué en el Conservatorio Profesional de Música “Narciso Yepes” de Lorca, y finalmente en el Conservatorio Superior de Música “Manuel Massotti Little” de Murcia. Además, gracias a una beca Erasmus, tuve la oportunidad de cursar un año en el Conservatoire Royal du Bruxelles, en Bélgica.
En esta última etapa, noté que la Percusión no completaba todo lo que quería obtener de la música. Sentía cierta curiosidad por el mundo de la Dirección, y tras la primera experiencia dirigiendo, confirmé mis sensaciones y opté por tomar este camino. Actualmente tengo la certeza de que no me equivoqué.

P.- ¿Qué profesores y directores han marcado su formación y qué consejos recuerda con especial cariño?
Me alegra contestar a esta pregunta porque considero que tengo mucha gente a la que agradecer todo lo bueno que me han aportado en mi trayectoria musical. Es por esto que me siento afortunada, ya que creo que la gran mayoría de los profesores durante mi formación musical han sido ejemplares y han sabido aportar algo positivo, tanto profesional como personalmente.
Siempre recordaré con cariño a mi primer profesor de Percusión, Manuel González, y la frase que me dijo durante un concierto de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia: “Eres la primera alumna que toca conmigo profesionalmente”.
Mi primer director, Ginés Ramírez, me enseñó a ser parte de una banda, a respetar y amar la música.
Más tarde, en las Enseñanzas Profesionales tuve la suerte de encontrarme también con grandes profesionales como Ginés Martínez, que supo abrirme los ojos hacia otros estilos musicales, y Cristóbal Vogúmil, que me animó a seguir estudiando música y a valorarme a mí misma.
Mención especial a mi profesor de Percusión, José Alberto Marquina, uno de los mejores percusionistas que he conocido. Es además un profesor y una persona excepcional en todos los aspectos. Y aún, a día de hoy, es una de las personas que más me ha aportado a mi crecimiento personal y profesional.
Durante las Enseñanzas Superiores tuve la oportunidad de aprender de magníficos profesores como José Abellán, David Mora y Ángel Martín.
Quiero destacar a mi profesor de Dirección de Orquesta, José Miguel Rodilla, como uno de los profesores que más me han marcado. El durísimo ritmo de trabajo, la auto-exigencia, la pasión y la honestidad fueron los pilares fundamentales de su enseñanza.
Solo una vez, y creo que será la única en toda mi vida, conocí a una persona que no habló bien de José Rafael Pascual-Vilaplana; al final me confesó que realmente no lo conocía en persona. Y fue después de mi formación reglada cuando tuve la fortuna de asistir a su academia de Dirección en L’Albaida (Valencia). Es uno de los mejores profesionales que conozco, y su calidad como persona es infinita. Considero que actualmente, en España, es un motor evolutivo para el mundo de la Dirección.
Otro momento especial en mi formación fue conocer a Cristóbal Soler. Es alguien que te transmite la música con tal naturalidad como si naciera de él mismo. Sin duda es un ejemplo a seguir.
A nivel internacional quiero destacar a Eugene Corporon, a quien tuve la oportunidad de conocer por muy poco tiempo, y sin embargo sentí una especial conexión en cuanto a la percepción de la música. También me siento muy identificada con la forma de dirigir y expresar de Paavo Järvi. Si alguna vez tengo la oportunidad, me gustaría estudiar con ambos.

P.- Tras dirigir varias formaciones de viento, en la actualidad está al frente de la Banda de Lalín, ¿en qué nivel se encuentra la Banda y qué balance hace del presente año con motivo de su 75 Aniversario?
La Banda de Lalín tiene un sonido hipnótico desde la primera vez que la escuché. Un sonido especial y característico que me encanta poder moldear en cada ensayo.
Desde hace dos años se ha puesto especial esfuerzo en la escuela y en la banda Xuvenil, es decir, en la cantera. Se está haciendo un gran trabajo que da sus frutos cada Santa Cecilia cuando, en menos de tres años, han ascendido a la banda titular más de treinta músicos nuevos. Equilibrar tan diversos niveles es una bendición y a la vez una gran responsabilidad.
Actualmente la banda cuenta con casi 90 músicos en plantilla que acuden asiduamente a los ensayos, algo que personalmente considero básico a la hora de la evolución de una banda.
Desde que soy directora de la Banda de Lalín he intentado que se interpretara toda la diversidad de géneros, estilos y sonoridades posibles, para que fuese un grupo flexible y preparado en cualquier situación.
Para este 75 Aniversario nos hemos centrado en la colaboración con muchas y variadas agrupaciones del pueblo, así como invitar a otras de fuera de éste, para acercarnos a todo tipo de público y enriquecer mutuamente nuestra actividad artística. Ha sido un año muy variado e intenso.

P.- Por otro lado, continúa su faceta formativa asistiendo a cursos y concursos de dirección, concretamente el pasado mes de julio fue seleccionada para participar en la edición del WMC Kerkrade International Conducting Competition 2017 en Holanda, ¿qué aprendizajes, sensaciones y recuerdos se llevó de aquella experiencia?
He de decir que me sentí muy afortunada, ya que es un privilegio haber sido seleccionada para este concurso internacional que se celebra cada cuatro años.
No solo tuve esta grata experiencia en Kerkrade, la cual es la etapa final de la competición, sino que pude disfrutar y aprender durante todo el proceso de selección, que comienza mucho antes, y me parece interesante destacar: Tras una preselección de currículos para los cursos previos en las sedes del WMC por todo el mundo, me seleccionaron para el curso en La Haya, con Jan Cober y Alex Schillings como profesores. Para este curso tuvimos que preparar un repertorio muy exigente. Una vez allí y tras dirigir a los diversos ensembles del curso, los profesores elegían a uno o dos candidatos de cada sede para que, en el verano del 2017, pudieran participar en la competición final en Kerkrade.
Una de las mayores alegrías profesionales la sentí tras recibir la comunicación de mi participación en esa esperada cita con directores de todo el mundo. Fuimos tres los representantes españoles en esta edición. El nivel de los participantes era altísimo y el repertorio estaba formado tanto por obras básicas del repertorio bandístico como obras que se habían compuesto en los últimos años.
El WMC de Kerkrade es un marco perfecto para conocer grandes músicos, directores y compositores de todo el mundo, repertorio internacional, así como puntos de vista diferentes sobre la situación de las bandas en la actualidad.
El camino fue duro, pero mereció mucho la pena ser partícipe de este acontecimiento tan significativo.

P.- Continuando con el camino de experiencias cabe destacar que a principios del mes de septiembre de 2017 pudo cumplir otro sueño, dirigir a la Banda Municipal de Bilbao como ganadora del Concurso de Dirección celebrado en octubre de 2016. ¿Qué destacaría de ese momento?
Es un orgullo el poder dirigir como invitada a una agrupación de tan alto nivel como lo es la Banda Municipal de Bilbao, así como tener la libertad total de programar el concierto, ya que José Rafael (el actual director titular) me dio carta blanca a la hora de seleccionar el repertorio.
También me siento esperanzada e ilusionada de que en España, y más concretamente en esta Banda Municipal, surgiera la iniciativa pionera de crear un concurso de dirección para que jóvenes directores tuvieran la oportunidad de dirigir una agrupación profesional. Hoy en día, el camino de la música, y más concretamente el de la dirección, no es nada sencillo.
En cuanto a la experiencia del concurso, ¿qué puedo expresar que represente mi agradecimiento a la Banda Municipal de Bilbao por haberme elegido? Fue un verdadero placer, teniendo en cuenta el altísimo nivel de todos los directores. Todos aprendimos muchísimo escuchando a tan grandes profesionales y en las clases de José Rafael Pascual Vilaplana y Johan de Meij.
Cuando tuvo lugar mi concierto de invitada con la banda, el trato recibido fue maravilloso. Los músicos son de un altísimo nivel, lo que hizo que la semana de ensayos con ellos fuera una auténtica gozada. El nivel artístico de la programación de la agrupación es de primera línea a nivel mundial, así que me encantó formar parte por unos días de su proyecto.
Bajo el título de “Posdata: Te quiero”, quise seguir la línea marcada por José Rafael en su programación anual, titulada “El viento que nos une”. Haciendo alusión a “lo que nos une”, quise destacar la conexión entre personas gracias a la música, la cual es usada como elemento portador de estos sentimientos de unión. Por ello seleccioné un repertorio donde los autores habían dedicado sus obras a personas especiales para ellos.

P.- Por otro lado, ¿cree que está normalizada la situación de género en su profesión? ¿Cuál es su opinión al respecto?
Precisamente la palabra “normalizada” es lo que yo busco en el campo de la igualdad entre hombres y mujeres. A veces se provoca el efecto contrario al destacar la importancia de ser o no mujer directora.
En alguna ocasión me han preguntado qué sentía al ser mujer directora, o qué sentía al ser la primera mujer directora de esta u otra agrupación. Aunque estas cuestiones puedan parecer “a priori” carentes de sentido, es entendible que puedan surgir dentro de una sociedad educada bajo algunas convenciones sociales patriarcales o machistas. Es por esto que la mejor respuesta siempre es la normalización.
Hay que luchar contra situaciones de desigualdad si es que surgen, pero sin alimentar ninguno de los extremos. Esto solo nos conducirá a más confrontación. A veces, muchos problemas vienen dados simplemente por la falta de empatía, por no ponerse en el lugar del otro.
El cambio en la sociedad y en el gremio de la música en particular, no llegará de la noche a la mañana, pero estamos iniciando este proceso, y ya es algo a tener en cuenta para que en un futuro no muy lejano podamos llegar a una mejor situación de igualdad sin tener que plantear estas cuestiones.
Hay muy buenas mujeres directoras. Mejores y peores que hombres directores, por supuesto. Cada vez somos más las mujeres que accedemos a este puesto que tradicionalmente ha estado reservado para los hombres, al igual que ocurre en muchas otras profesiones. Por ello, cada vez es más sencillo hablar de normalización.
No hay ninguna diferencia física o mental que nos haga inferiores o superiores a los hombres en este puesto de director. Con lo cual, no veo el fin de querer comparar a hombres y mujeres bajo esta premisa.
La música es un elemento abstracto que se genera y se percibe de manera subjetiva; que se transmite y se siente con el corazón; ahí reside la riqueza de la diversidad humana.

P.- ¿Cómo describiría su forma de trabajar y qué valores intenta transmitir cuando sube a la tarima?
Lo que más pretendo transmitir a los músicos cuando subo a la tarima es confianza, tanto en mí como en ellos mismos; respeto por la música que interpretamos y por sus compañeros; ilusión por compartir momentos únicos con cada pieza y pasión siempre en todo lo que se hace.
Sobre todo creo que en una banda, o grupo humano cualquiera, debe haber unión entre sus componentes y un mismo objetivo común. Confiar los unos en los otros y tener en cuenta que todos son fundamentales y nadie imprescindible.
Para mí, lo más importante de este tipo de agrupaciones son las personas, el trato con ellas y la huella que dejan en mí.
Si hay buen ambiente de grupo, la banda evolucionará exponencialmente.

P.- Por otro lado, ¿qué factores influyen y considera imprescindibles a la hora de programar?
Creo que hay unos pilares fundamentales a la hora de realizar una programación para una banda de música no profesional. Para empezar, hay que proponerse un objetivo a largo plazo e ir poco a poco, en cada concierto, avanzando un paso hacia éste.
Debemos tener en cuenta diferentes aspectos para cada concierto: la localización, el tipo de público al que va dirigido, y lo más importante, los intereses de los músicos, tanto individuales como colectivos.
El director ha de manejar todos estos factores, decantando la balanza en uno u otro sentido, dependiendo de la situación.
En cuanto a repertorio también me centro en un equilibrio de estilos, intentando interpretar tanto piezas ya conocidas o ya interpretadas, como obras nuevas, teniendo en cuenta tanto a compositores regionales, nacionales e internacionales, que nutran el amplísimo abanico musical de la banda y su entorno.

P.- A nivel general y desde su punto de vista, ¿cómo describiría la situación actual de las Bandas de Música en nuestro país?
En general, mal. Mal en cuanto a apoyo institucional y económico me refiero.
Creo que España está en primera línea en cuanto a calidad musical. He tenido la suerte de estar en otros países y conocer a músicos de todas partes, y así poder comparar el nivel en el que se encuentran las bandas españolas.
Tenemos un patrimonio musical de primer nivel y parece que no tiene el apoyo que debería. La oferta musical que desarrollan las bandas de música de nuestro país es increíble.
Cada día las asociaciones musicales de nuestro país luchan por sobrevivir, pues el apoyo municipal o regional recibido es escaso y en ocasiones nulo. Se realizan verdaderas peripecias para mantener el nivel de enseñanzas y la oferta cultural.
Las bandas de música no sólo tocan música popular en fiestas populares, sin menospreciar este tipo de eventos, sino que son mucho más que eso: son mensajeras culturales del patrimonio musical, tanto tradicional como actual; abarcando estilos musicales propios de orquestas, música moderna, bandas sonoras, teatro, canciones populares y un largo etcétera. También son un hervidero de valores sociales y un centro educativo de sentimientos. Esto último puede parecer extraño, pero la música llega donde las palabras ya no son capaces.

P.- Teniendo en cuenta las fechas en las que nos encontramos ¿qué mensaje navideño le gustaría compartir con toda la gente que le ha apoyado a lo largo de todos los años en su trayectoria profesional?
Creo que no sólo voy a enviar un mensaje navideño a todas esas personas importantes para mí, a las que por supuesto estoy infinitamente agradecida, porque sin su apoyo no habría creído en mi misma, y gracias a ellos soy quien soy; sino que quiero remitirme a todas esas personas que día a día están luchando a contra corriente por la música en este país. A todos los profesores, directores, compositores, intérpretes y músicos en general, que sin perder nunca la ilusión, apuestan por un futuro mejor.
A todos aquellos que nunca recibirán un reconocimiento o que nunca serán suficientemente recompensados por todo lo que hacen; a todos aquellos que soportan la frase: “¿Músico? ¿Y qué más?”; a todos los que defienden la música, su patrimonio y los valores que promulga; a todos vosotros: muchas gracias por vuestro esfuerzo y sacrificio.

P.- Por último, ¿le gustaría añadir algo más?
Me gustaría proponer una reflexión, la cual ya comparto con algunos de mis compañeros. Existe un estereotipo establecido que sitúa el prestigio de cualquier orquesta por encima de una banda, aunque sea profesional. Esta idea puede estar basada, aparte de en el repertorio y el entorno social en el que se utilizaban las orquestas centroeuropeas, en que la mayoría de orquestas que existen en el país o a las que asistimos a escuchar en conciertos son profesionales y, por el contrario, la mayoría de las bandas a las que escuchamos en eventos sociales y conciertos son amateurs.
Me atrevería a decir que casi todos los instrumentistas de viento y percusión de España han tenido un origen bandístico. Han crecido musicalmente en una banda de música, lo llevan y lo llevamos en la sangre. Es la base de nuestra cultura musical. Tenemos que aprender a valorar esto.
¿Dónde está la diferencia que sitúa a las bandas por debajo de las orquestas? ¿En la calidad de los intérpretes? No. ¿En la calidad del repertorio? No. Hay muchísima música para banda de una calidad incuestionable y tenemos a maravillosos compositores españoles que hacen música para banda de primer nivel.
En muchas partes de España las bandas son la base de la cultura; defendámoslas al mismo nivel que a las orquestas. Fuera de España ya nos valoran más que nosotros a nosotros mismos; hay algo que falla entonces.
Esto deriva también del propio carácter español. En general, siempre estoy hablando en general, creo que en determinadas situaciones nos creemos inferiores. Todo lo de fuera, en principio, lo consideramos mejor simplemente porque es de fuera. En España, como en el resto de países, hay de todo como en todas partes, y tenemos que dejar de infravalorarnos, pues no tenemos de qué avergonzarnos.
Por otra parte, también necesitamos más unión entre pueblos y regiones, evitando cualquier confrontación entre “fronteras”, para poder apoyarnos y defendernos entre nosotros. En ocasiones valoramos más a alguien extranjero y perdemos al mejor por ser “del pueblo de al lado”.
No debemos olvidar que músicos españoles nutren las orquestas de todo el mundo, y es algo de lo que debemos estar orgullosos.

Con estas palabras de Isabel María Rubio, a la que agradecemos su amabilidad y colaboración, finaliza esta entrevista en el portal web de Nuestras Bandas de Música. Le felicitamos por su labor musical, le deseamos unas felices fiestas navideñas y le deseamos lo mejor en el futuro.

Cecilia Ortuño.
Colaboradora NBM.


Un poco más sobre Isabel María Rubio Molina:

Estudios:
Título Superior de Percusión con Matrícula de Honor – 2011, Murcia y Bruselas (Bélgica).
Título Superior de Dirección de Orquesta – 2012, Murcia y Bruselas (Bélgica).
Máster en Formación del Profesorado en la especialidad de Música – 2013, Murcia.

Premios:
Mención de Honor en el VI Concurso “Entre Cuerdas y Metales” – 2003, Cartagena, Murcia.
Ganadora del X Concurso “Entre Cuerdas y Metales” – 2007, Cartagena, Murcia.
Ganadora del I Concurso de Dirección de Orquesta “Villa de Aspe” – 2011, Aspe, Alicante.
Ganadora del I Concurso de Dirección de Banda “Ciudad de Villena” – 2014, Villena, Alicante.
Ganadora de los I Encuentros sobre Dirección de Orquesta con la Banda Municipal de Bilbao 2016, Bilbao, Vizcaya.

Cursos de Dirección:
Juan Rojo – 2007 y 2009, Águilas, Murcia.
Enrique García Asensio – 2010, Minglanilla, Cuenca.
Philippe Gérard – 2011, Bruselas, (Bélgica).
José Miguel Rodilla – 2011, Aspe, Alicante.
Nicolás Pasquet – 2012 y 2016, Weimar (Alemania).
Norman Milanés – 2013, San Pedro del Pinatar, Murcia.
Jan Cober, Eugene Corporon, y José Rafael Pascual Vilaplana – 2014, Villena, Alicante.
Cristóbal Soler – 2015 y 2017 Valladolid y Valencia.
José Rafael Pascual Vilaplana y Johan de Meij – 2016, Bilbao, Vizcaya.
Jan Cober y Alex Schillings – 2017, La Haya (Holanda).
Douglas Bostock – 2017, Porto (Portugal).
Jan Cober, Douglas Bostock, Ives Segers – 2017, Kerkrade (Holanda).

Experiencia Profesional:
Miembro de la Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia (OJRM) 2007.
Miembro de la “Chapelle Musicale de Tournai” and Brussels Philarmonic Orchestra 2011.
Impartió el “Curso Nacional de Perfeccionamiento Instrumental” en la especialidad de Percusión 2011, Águilas, Murcia.
Ha dirigido la orquesta del conservatorio Superior de Murcia, la orquesta del Conservatorio Superior de Bruselas y la Orquesta de Cámara “Sine Tempore” 2012.
Directora invitada en bandas de Murcia, Granada, Alicante, Cuenca y Galicia 2008/14
Directora Titular de las Bandas Juveniles y Titular “Euterpe” de Santomera 2012/15, Murcia.
Directora Titular de la Banda de San Pedro del Pinatar – 2012/15, Murcia. Con la que obtuvo el segundo premio en el IV Certamen Regional de Bandas “Ciudad de Jumilla”, 2015, Jumilla, Murcia.
Jurado del Concurso Nacional de Marchas Procesionales “Villa de San Pedro del Pinatar” 2012/15.
Miembro colaborador de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia (OSRM) 2008/15.
Profesora de percusión en Águilas 2006/15, Murcia.
Directora invitada de la Banda Sinfónica Municipal de Alicante 2015.
Miembro activo de la bolsa de directores de la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE) 2015/16
Impartió el curso de “Introducción a la Dirección” en el Conservatorio “Liceo La Paz” 2016, A Coruña.
Jurado del V Certamen Regional de Bandas de Música “Ciudad de Águilas” 2016.
Directora invitada de la Banda Municipal de Bilbao 2017.
Directora seleccionada por la AESDO en colaboración con la academia SMR en el proyecto de música contemporánea para dirigir en el Festival Internacional de la Semana de Música Religiosa de Cuenca – 2017, Cuenca.
Actualmente es profesora de Análisis Musical, Coro, Banda, Percusión y Música de Cámara en el Conservatorio Profesional de Lalín – desde 2015, Pontevedra.
Actualmente es directora Titular de la Banda de Lalín – desde 2015, Pontevedra.

Otros Cursos:
Cursos internacionales de Percusión: Manuel González, Jose Alberto Marquina, Momoko Kamiya, Samuel Takyi, Rogerio de Sousa, José Abellán, José Riquelme, Francisco Alcaraz, Marcio Dhíniz, Esaú Borreda, Juan Francisco Carrillo, Miguel Ángel Orengo, Louison Renault, Baldomero Llorens, Gratiniano Murcia, Rosario Tornel, Enrique Llopis, Raúl Benavent, Pedro Esteban, Ney Rosauro, Rafael Pons y Yoel Paez.
Pedagogía Musical: Salomé Díaz y Elisa Humanes – 2003/7, Murcia.
Análisis Musical: Katalin Szekely y David Mora – 2009, Murcia.
Composición de Música para Cine (MuciPeg): Luis Ivars y Roque Baños – 2009, Pego, Alicante.
Instrumentación y Orquestación: Carlo Pirola – 2014, Alicante.

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